J. PÉREZ | VIGO
Todos y cada uno de los problemas, de los datos, de los sobrecostes que asume la sanidad gallega se reflejan a la perfección en el ejemplo de un núcleo rural. El informe de la Fundación Escola Galega de Administración Sanitaria escoge A Fonsagrada, uno de los concellos de la comunidad que sufre intensamente el fenómeno del envejecimiento y la dispersión. Allí, los vecinos recorren una media de 314 kilómetros al año para ir al médico. Casi nada.
Con más de 438 kilómetros cuadrados, 29 parroquias, 281 entidades de población y 32 núcleos --sólo cinco de ellos superan los 50 habitantes-, el municipio lucense tiene un índice de envejecimiento más disparados de Galicia, de un 663, frente a la media nacional de 92,22; más del doble en el caso del índice de dependencia senil. En la cabecera del municipio hay un centro de salud que atiende a los 4.748 habitantes, de los que el 51% están diseminados.
¿A qué distancia les queda el médico? El 73% de los fonsagradinos están a una distancia de entre 4 y 25 kilómetros. De media, acuden unas 10 veces al año a la consulta. El trayecto, según el estudio, les lleva alrededor de 25 minutos. Con el agravante de que no cuentan con transporte público colectivo que una los distintos núcleos con la cabecera del ayuntamiento. Es complicado coordinar cualquier horario con 282 entidades de población. Un obstáculo más al que "hay que sumar" la dependencia social originada por las elevadas tasas de envejecimiento.
Por eso, en las desigualdades del servicio está también la que actúa por omisión. La frecuencia de visitas al médico, según la Fundación, suele reducirse a medida que aumenta la distancia que los usuarios tienen que recorrer. Todo lo contrario que en los núcleos que están más densamente asentados.
A efectos estadísticos, pese al envejecimiento y la dispersión, las necesidades de financiación en la sanidad gallega se redujeron en la última década. Eso, al menos, es lo que se desprende de la última liquidación del actual sistema de financiación autonómica, de 2007. Claro que en los cálculos lo que prevalece es la evolución del PIB y ahí Galicia sale perdiendo. Realmente, todas las comunidades. De hecho, a sólo Asturias y Baleares, el Gobierno central envió una remesa a mayores de dinero para garantizar el coste del servicio.
Una de las disposiciones transitorias de la ley que en 2001 puso en marcha el modelo de reparto de fondos todavía en vigor contempla que el sistema, durante sus tres primeros años, debe incluir un fondo de garantía para la financiación de los servicios de asistencia sanitaria. En teoría, esa partida tendría que estar finiquitada en 2004, pero el Consejo de Política Fiscal decidió prorrogarla hasta la reformulación del sistema. El gasto sanitario en Galicia ascendió en el último ejercicio liquidado a 3.107 millones de euros, la quinta mayor cantidad por detrás de Andalucía (8.267 millones), Cataluña (7.336), Madrid (5.898) y Comunidad Valenciana (4.659). El índice de crecimiento de la financiación para el cuidado de la salud de la población creció desde 1999 en la comunidad un 1,7904.
Una variación que mira directamente a la evolución de la población. Es el segundo crecimiento más pequeño, sólo por detrás de Asturias. Los mayores registros están en Madrid, Murcia y la Comunidad Valenciana. Pero la evolución del PIB en ese periodo ascendió a 1,7744, con lo que la diferencia es negativa, de -0,0160, con lo que la comunidad no tuvo derecho a ninguna cantidad por encima de la remitida ya por el Gobierno central.