JULIO PÉREZ | VIGO
De lejos, la sanidad es el servicio, de esos que los políticos llaman básicos, a los que Galicia dedica más dinero. Por cada diez euros que la comunidad recibe de los fondos estatales para costear su día a día, algo más de cuatro van directos a pagar médicos, hospitales y medicamentos. Pero no llega. De ahí el interés que el actual Gobierno gallego y también el anterior tenían en que el nuevo modelo de financiación para las autonomías reflejara realmente los problemas del envejecimiento y la dispersión de la población. Y sí, el acuerdo recoge la intención de "mejorar la ponderación" de ambos factores, pero el número de habitantes y la evolución del censo será el criterio con mayor peso. La Xunta ha hecho sus cálculos y lanza un aviso. Tal y como se presenta la distribución del dinero, con el impacto que tienen las "especiales características demográficas y de asentamiento" en el futuro más inmediato se abrirá "un fuerte desequilibrio de igualdad" en la asistencia sanitaria entre los gallegos y los ciudadanos de otros territorios.
Las diferencias entre la radiografía de la población gallega y la pirámide de edades del conjunto del Estado son evidentes. El 21,57% de los habitantes de la comunidad supera los 64 años, casi cinco puntos por encima de la media nacional, situada en un 16,66%. Por cada 20 personas jóvenes hay 27 mayores en la comunidad, el doble de gente jubilada en los casos concretos de Lugo y Ourense, donde se repiten las variaciones más destacadas en el índice de dependencia senil, que mide la comparación entre la franja de habitantes que se supone que ya están jubilados con la que engloba los ciudadanos en activo.
Frente a la ratio española, ligeramente superior al 26,10%, el porcentaje en Galicia, que se dispara hasta el 34,5%, según la Fundación Escola Galega de Administración Sanitaria, que en un reciente informe sobre la repercusión de las características demográficas en la ordenación sanitaria y la financiación en la comunidad insiste en la importancia de añadir a todos estos números el coste que tiene la figura del acompañante para que el usuario pueda desplazarse a los centros de salud y los tiempos de espera.
¿Qué pasará en el futuro? A la vista de la evolución que sigue el censo, el índice de envejecimiento aumentará en Galicia a finales de la próxima década casi un 10%. El incremento será todavía mayor en Pontevedra, "debido principalmente a que en la actualidad es la que tiene la población más joven".
Tan grave será la situación, que desde Sanidade hablan no ya de envejecimiento, sino de "sobreenvejecimiento". En cualquier caso, las alzas serán "muy superiores" a la que se experimente en el país.
En 2017, Galicia tendrá 1,5 personas de más de 64 años por cada joven y en el conjunto del Estado, la proporción estará por debajo del 0,9. La relación de los sobrecostes de la sanidad gallega se completa con el estudio territorial y el perfil de los asentamientos. Especialmente interesada está la Administración gallega en el reparto de la población, "ya que proporciona las bases para poder establecer con rigor las prioridades de ordenación de acuerdo con las necesidades de la comunidad coherente con las necesidades reales". El objetivo, al final, "la máxima igualdad posible" en el acceso a los servicios.
Más allá de la dispersión, el principal quebradero de cabeza en el Gobierno gallego son las unidades de población diseminadas. Que ni siquiera se consideran núcleos. Menos de diez edificaciones o por debajo de los 50 habitantes. El porcentaje de gallegos que viven en estas zonas alcanza el 16,5% -más de 450.000 personas-, cuatro veces más que en el resto de España. En localizaciones concretas, sobre todo en el rural, se eleva hasta el 50% y se une al problema del envejecimiento. La Xunta exige que la diseminación tenga el mismo peso que la dispersión en el baremo de la financiación. En Galicia, según el estudio, la inversión para un centro de salud permite de media dar servicio a unas 75 entidades singulares, unos 7.050 habitantes. El resto de España, con ese mismo gasto, puede atender a 14 entidades y 17.192 personas.
Para que la comunidad pudiera cumplir con la media nacional en atención a la dispersión, necesitaría 2.083 centro de salud más. Ahora tiene 389.