R. P. | A CORUÑA
No es lo mismo cometer una infracción al volante en España que en alguno de los otros 26 países de la UE. La legislación establece diferencias tanto en la vía administrativa como en la penal. Los británicos cazados con el móvil al volante tienen que desembolsar 3.000 euros. En el caso de Alemania, Austria o Finlandia, el coste es de 50 euros y en España, de 150. Pero lo que en algunos países se soluciona con el pago de una multa, en otros acarrea una pena de prisión.
Entre las diferencias en las sanciones de tráfico en Europa, destaca la conducción bajo los efectos del alcohol. En Reino Unido, superar la tasa de alcoholemia supone una multa de hasta 6.000 euros y una pena de seis meses de cárcel. En Bélgica no hay pena de prisión y la sanción económica puede llegar a los 11.000 euros. En Francia, la legislación establece multas de hasta 9.000 euros y condenas de cárcel de hasta cuatro años si el infractor es reincidente. En España, la sanción es de 600 euros, y a partir de 1 gramo por litro de alcohol en sangre se considera delito y puede acarrear hasta seis meses de cárcel.
La radiografía del régimen sancionador en los 27 países de la UE revelan el alcohol y la velocidad como las infracciones más castigadas. Y en cuanto a la posibilidad de recurrir, en Portugal, Francia y Holanda se paga antes, mientras que en Reino Unido o Italia, el recurso puede encarecer la multa un 50%.
Aunque las sanciones son diferentes, la UE intenta armonizar su respuesta ante las infracciones. El objetivo es poner fin a la impunidad de los conductores europeos que cometen infracciones en otro Estado miembro. Para evitar las más de diez millones de sanciones de tráfico que quedan impunes cada año en Europa porque no existen mecanismos para perseguirlas, la UE pretende aprobar el próximo año una directiva para unificar las medidas sobre seguridad del tráfico.
Entre los objetivos de la medida destaca el de crear una red europea de intercambio electrónico de datos que permitirá enviar las multas fuera del territorio donde se ha cometido la infracción. Los promotores de la directiva consideran que mejorará la seguridad en las carreteras europeas y supondrá un cambio positivo del comportamiento tanto de los conductores en tránsito como de los residentes. En cuestión de meses, las sanciones con fronteras dejarán de tenerlas.