M. V. | SANTIAGO
La estampa típicamente veraniega que se pudo ver este fin de semana en prácticamente toda Galicia fue sustituida ayer de un plumazo por un desfile de paraguas y chubasqueros que tardarán en volver al armario. El gran diluvio que se preveía, con todo, se quedó en una jornada pasada por agua pero sin mayores consecuencias. Y es que, como reconocían ayer desde MeteoGalicia, sus cálculos resultaron "un poco exagerados" y de madrugada apenas se recogieron de media 20 litros por metro cuadrado: la mitad de lo previsto.
Tras varios días de sequía, las lluvias registradas fueron suficientes para provocar algunas incidencias como árboles caídos en carreteras de Cee, Oleiros, Vilagarcía o Padrón, pequeñas inundaciones así como avisos relacionados con tuberías rotas e incidencias en el alcantarillado.
Las peores consecuencias se vivieron en la red viaria, donde se contabilizaron 10 accidentes de tráfico entre la medianoche del lunes y ayer por la mañana en los que varias personas resultaron heridas. Además, la anécdota de la jornada se produjo en Pontedeume, donde una inundación de aguas fecales en la planta baja del Colegio Couceiro Freijomil obligó a suspender las clases de Educación Infantil.
Aunque para hoy las previsiones son mejores y ya no habrá alerta por lluvias, Galicia no se librará de la inestabilidad, el mal tiempo y sobre todo el frío. El descenso de las temperaturas que ya se dejó sentir ayer en casi toda Galicia se agudizará durante la jornada de hoy, en la que los termómetros no superarán los 18 grados e incluso bajarán en la mayor parte de la comunidad de los 15. Las mínimas, en cambio, se mantendrán en valores suaves -salvo en Pedrafita, donde los termómetros bajarán hasta los tres grados- mientras que el norte de las provincias de A Coruña y Lugo podrán presumir de marcar las temperaturas más altas de Galicia gracias a la dirección del viento, que soplará del suroeste.
De lo que no se librará prácticamente ningún rincón de Galicia será de las tormentas. La primera borrasca del otoño mantendrá en alerta naranja ante la previsión de olas de cinco a seis metros a todo el litoral gallego, mientras la principal amenaza en tierra ya no será la lluvia, sino las repentinas tormentas y granizadas que se prevén por la tarde. Las zonas más expuestas, según las previsiones de MeteoGalicia, serán el suroeste de A Coruña, el oeste de Ourense y todo el litoral pontevedrés. La dirección del viento sumado a la acumulación de aire frío en altura en estas zonas hace que sea muy probable que la lluvia venga acompañada de granizo y tormentas eléctricas, aunque se trata de un fenómeno muy local y difícil de predecir, como apuntan los meteorólogos.
La buena noticia será que la bajada de las temperaturas, que en los últimos dos días pasaron de máximas por encima de los 20 grados en casi toda Galicia a los 15 grados de media de ayer, tocará fondo. A partir de mañana, al igual que ocurrirá en el resto de la Península, los termómetros empezarán a recuperarse al tiempo que la lluvia se hará menos intensa. Serán los prolegómenos de un fin de semana que empezará inestable pero que el domingo podría traer una ligera mejoría del tiempo. Una buena noticia pero pasajera ya que MeteoGalicia advierte de que hemos entrado ya de lleno en una dinámica otoñal.