R. P. | A CORUÑA
La promesa de concluir la A-8, que conecta Galicia y Asturias, a finales del próximo año se tambalea. ¿El motivo? El fallo mecánico de una máquina durante las obras del viaducto de San Esteban, a su paso por Barreiros (Lugo).
La avería de la cimbra se produjo el lunes por la tarde. El deslizamiento de la máquina dedicada al montaje de vigas, según aseguraron ayer fuentes del Ministerio de Fomento, no afectó a la estructura del viaducto ni supondrá una modificación de los plazos establecidos para la conclusión de la obra del tramo de 4,46 kilómetros de la Transcantábrica. Este tramo incluye tres viaductos, entre ellos el de San Esteban, con unos 58 metros de altura máxima.
Pese a que Fomento mantiene el calendario de conclusión de las obras de la A-8, peritos que supervisaron la zona tras la avería de la grúa advirtieron de que la inoperatividad de una máquina de estas características, de las que tan sólo hay tres en España, acarreará un retraso de la obras en otros tramos de la Autovía del Cantábrico.
Pero Fomento mantiene que los plazos para concluir la A-8 se mantendrán según el calendario previsto. Para continuar con los trabajos que estaba llevando a cabo la cimbra que sufrió un fallo mecánico, la empresa encargada de las obras utilizará varias grúas pórtico. Con ellas, se instalará el último pilar del viaducto de San Esteban, según apuntaron fuentes del Departamento que dirige José Blanco. Desde Fomento, negaron además que la avería provocase la caída de estructura alguna: "Fue un fallo mecánico que provocó el deslizamiento de la grúa, pero no causó daño alguno en la estructura del viaducto".