REDACCIÓN | SANTIAGO
Los 2.000 millones de euros que tendrá que devolver la Xunta al Estado por la caída de la recaudación condicionarán no sólo los presupuestos gallegos de los próximos ejercicios sino las rebajas fiscales comprometidas por el PP en plena campaña electoral. Con esta premisa, el presidente autonómico, Alberto Núñez Feijóo, volvió a defender ayer la necesidad de que el Gobierno aplace la deuda a las comunidades argumentando que sólo así la Xunta podrá "cumplir" sus compromisos en materia fiscal, que incluían la reducción progresiva del IRPF y la supresión del impuesto de sucesiones.
El PP prometió en su programa electoral acometer estas rebajas fiscales si ganaba las elecciones e incluso dio un horizonte temporal para poner en práctica su compromiso: los primeros 100 días de Gobierno. Siete meses después de llegar a la Xunta, sin embargo, el Ejecutivo de Alberto Núñez Feijóo sólo ha dado luz verde a la reforma tributaria que rebaja a la mitad los impuestos de transmisiones y actos jurídicos documentados para favorecer el acceso a la vivienda a jóvenes y familias numerosas.
"Quedan dos compromisos en materia de rebajas fiscales y tres años y medio de legislatura", replicó ayer Feijóo al ser preguntado por el aplazamiento sine die de las reformas tributarias, tal y como confirmó el miércoles la conselleira de Facenda. El presidente, sin embargo, justificó este incumplimiento recordando que cuando el PP confeccionó su programa electoral desconocía que Galicia debía "devolver al Estado 2.000 millones de euros". "Con esa cantidad podríamos aprobar hasta ocho bajadas de impuestos", apuntó, antes de garantizar que cumplirá "taxativamente" su programa electoral si es "capaz" de convencer al Gobierno para "aplazar esta deuda". "Si el Estado nos aplaza y fracciona la deuda, cumpliremos", remachó.
Tras presidir la reunión del Consello de la Xunta, que ayer se celebró de forma extraordinaria en Ourense, el presidente aseguró además que confía en que la comunidad pueda ver "el fin del túnel de la recesión" a finales de 2010 y reivindicó el valor que, para ello, tendrán tanto el Xacobeo como los presupuestos del próximo ejercicio. "Cuando se diagnostica bien un problema, se puede empezar a subsanar", argumentó.
En esta línea, añadió que la comunidad gallega "alberga una serie de esperanzas" para el próximo año, en el que espera que se registre "algún signo positivo" en el PIB gallego a pesar de que en el resto de España, tal y como pronosticó, "se reducirá la economía".
Feijóo subrayó que la previsión de la Xunta es que Galicia permanezca "cinco puntos por debajo" del desempleo medio en el resto del país y, aunque rechazó "echar las campanas al vuelo", manifestó su optimismo ante las posibilidades de que la comunidad pueda empezar pronto a superar la crisis. De hecho, reivindicó el "realismo" de las cuentas gallegas y ratificó su apuesta por la "austeridad" frente a las diseñadas por el anterior Gobierno bipartito, al que acusó de "negar las evidencias". "Lo único que lamento es que hayan llegado tarde unos presupuestos contra la crisis, pero nosotros cumplimos", sentenció.
En este escenario, contrapuso su modelo económico, basado en "menos impuestos, menos gasto y más inversión"con el impulsado por el presidente Zapatero, caracterizado por "más impuestos, más deuda y menos inversiones".
También la conselleira de Facenda, Marta Fernández, defendió ayer en el Parlamento unas cuentas que, según dijo, servirán para empezar a salir de la crisis.
El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, quiso ratificar ayer su compromiso con "el interior del interior" de Galicia celebrando el Consello de la Xunta en Ourense, donde reivindicó la necesidad de "corregir" los "desequilibrios territoriales" y "cohesinoar" la comunidad. Así, anunció que "de inmediato" la Xunta subvencionará entre un 20 y un 50% de los proyectos empresariales que arranquen en la provincia. "Es necesario que Ourense se aproxime a la franja atlántica", argumentó Feijóo al presentar el programa, bautizado como Impulsa Ourense. Además, destacó que los presupuestos de 2010 recogen una inversión territorializada para Lugo y Ourense de 1.200 euros por habitante, "un 40% superior" a Pontevedra y A Coruña.
En el Consello de ayer también se aprobó el decreto por el que la superficie del Parque Natural da Baixa Limia-Serra do Xurés, aumentará en 8.400 hectáreas más hasta sumar 29.345.