M. VÁZQUEZ | SANTIAGO
Los gallegos gastan una media de 143 litros de agua al día para uso doméstico, una cantidad que nos sitúa junto con vascos, navarros y baleares a la cabeza de España en cuanto a consumo racional. La eficiencia de los hogares gallegos, sin embargo, contrasta con los déficit que presenta nuestra red de abastecimiento y suministro, que son responsables de que cada día otros 45 litros se vayan por el desagüe sin ningún tipo de aprovechamiento. Las fugas de agua, las roturas de tuberías y canalizaciones y las averías en general son las responsables de que cada gallego malgastara durante 2007 sin saberlo 16.425 litros de agua, es decir, más de un tercio de su consumo real anual.
Así se desprende de la última encuesta del INE sobre suministro y saneamiento de agua en España, que cifra las pérdidas de la red gallega de abastecimiento en 45 litros al día por habitante. Esta cifra representa el 15,8% del volumen total de agua suministrada en Galicia, ligeramente por encima de la media española (15,7%). Y es que el despilfarro de agua no es algo exclusiva de Galicia. En el conjunto del país, las fugas y averías hacen que, por término medio, se malgasten a diario 48 litros de agua.
En el caso gallego, las razones de estas pérdidas hay que buscarlas en la antigüedad de las instalaciones y en una red que soporta mucha presión. Ambos factores explican por qué entre los años 1996 y 2005 el volumen de agua despilfarrada por deficiencias físicas en Galicia aumentó casi un 5%. Las últimas inversiones en obras para modernizar la red, sin embargo, empiezan a surtir efecto.
Según el último periodo analizado por el INE, 2004- 2007, el porcentaje de agua que se pierde en Galicia por fugas, roturas o averías pasó de 57 litros por persona y día a 45. Y lo que es más importante: el porcentaje de agua suministrada que se pierde también ha descendido, pasando de representar casi el 20% a sólo un 15,8%.
Pese a esta tendencia positiva, lo cierto es que Galicia ocupa aún el séptimo lugar del ranking en cuanto a volumen de agua despilfarrada. Valencia, Aragón, Canarias, Cantabria, Castilla y León y La Rioja malgastan proporcionalmente más agua por las deficiencias de la red de abastecimiento y suministro. La otra cara de la moneda la representa Madrid, todo un ejemplo en cuanto a control y gestión eficiente del consumo y la única comunidad en la que el volumen de agua que se pierde por fugas y averías no llega al 10% del total.
Por otra parte, la encuesta del INE también analiza el nivel de depuración de las aguas residuales. Galicia, con 0,27 metros cúbicos por habitante y día, se queda en el décimo lugar del ranking, muy lejos de La Rioja (0,80) o Castilla y Léon (0,69). La reutilización de este tipo de residuos para usos públicos, como riego de parques y jardines, sigue siendo una asignatura pendiente en toda España, donde sólo se reciclan 0,031 metros cúbicos. En el caso gallego, el dato baja al 0,001 aunque hay cinco comunidades que no reutilizan ni un solo metro cúbico.
Aunque el problema de las fugas y averías es común a toda Galicia, las mejores condiciones de las redes de abastecimiento urbanas hacen que en las ciudades las pérdidas sean, a priori, algo menos importantes. Este es el caso de A Coruña y Vigo, las dos urbes gallegas que, a juzgar por los datos, llevan un mayor control sobre las fugas y averías de sus cañerías. En ambos casos el volumen de agua que se queda por el camino por deficiencias en la red de distribución no llega al 11%, es decir cinco puntos menos que la media autonómica. El resto de las ciudades se sitúan ya más cerca de la media ya que en Ourense las pérdidas suponen el 15% del total y en Santiago y Pontevedra, casi el 16%. Sólo Lugo parece salirse de la norma y reconoce que el 20% del agua que se suministra se pierde por el camino antes de llegar a los hogares.
Controlar las fugas puede suponer un gran ahorro en el consumo final de agua de una ciudad. Y es que un pequeño agujero de apenas dos milímetros puede provocar la pérdida de hasta 1.636 litros al día. El problema es que son precisamente estas minifugas las más difíciles de detectar y pueden tardar semanas e incluso meses en ser localizadas por los equipos de mantenimiento.
Por eso, y teniendo en cuenta la importancia cada vez mayor que se le da al aprovechamiento racional de los recursos energéticos, controlar las fugas y mejorar la calidad de la red resulta clave para disminuir el consumo de agua.
Las fugas, con todo, no son las únicas responsables de las pérdidas. En Galicia, el 64% del volumen de agua que se suministra pero no aparece registrada en los contadores procede de fugas, averías y otras deficiencias de la red. Son las llamadas pérdidas reales, que responden a problemas físicos y tienen causas subsanables. El 35% restante obedece a errores en la estimación de los consumos, en los contadores y, sobre todo, a usos fraudulentos del agua.
Más allá de estas pérdidas, que por más que se minimicen siempre existirán, la cultura de ahorro parece haber calado con fuerza entre los gallegos. Según el último estudio comparativo realizado por el INE, cada gallego pasó de consumir para uso doméstico una media de 158 litros al día en 2004, a 143 litros por día en 2007.