M. VÁZQUEZ | SANTIAGO
-En 2008 regresaron a Galicia 4.385 emigrantes, la cifra más baja de los últimos 17 años ¿A qué obedece este descenso?
-Si observamos las cifras de emigrantes retornados de los últimos 15 años, veremos un aumento progresivo hasta 2002 y un descenso más suave a partir de ahí. En 2008 el descenso fue ya más acusado. Las causas de estos movimientos son siempre variadas. El retorno es un fenómeno complejo y poco estudiado en el que influyen razones tanto de índole personal y familiar, como derivadas de las realidades económicas y sociales existentes en el país de residencia y en España. En Galicia, por ejemplo, se produjo una llegada importante de retornados de Argentina a principios de esta década como consecuencia de la difícil situación económica en aquel país. Del continente americano proceden personas que salieron de España hace ya muchos años, pero también se cuentan como retornados sus descendientes, aunque nacieran en el país de emigración, cuando vuelven a la tierra de sus padres en busca de mejores oportunidades de trabajo. Por otro lado, la procedencia de los retornados de países europeos tiene una importante incidencia en la cifra total, correspondiéndose más este colectivo con personas que han finalizado su vida laboral y regresan a su lugar de origen como pensionistas de otros países. En fin, como decía al principio las situaciones son muy diversas, por lo que no resulta posible establecer un motivo único que explique la evolución del retorno.
-La crisis puede ser otro de esos motivos, haciendo menos atractiva la idea de regresar?
-Tampoco me parece que adjudicar a la crisis el motivo de este descenso sea adecuado, entre otras cosas porque la gente no prepara el retorno de un día para otro. A veces las circunstancias están más relacionadas con la situación del país de acogida que con la de aquí. Y España sigue siendo un país atractivo para nuestros emigrantes.
-¿Se trata de una caída que afecta sólo a Galicia?
-La evolución en las cifras de retornados ha seguido una línea similar en España y en Galicia, aunque en esta comunidad el descenso ha sido más acusado. Puede deberse a más de una circunstancia. Años atrás regresó un importante número de gallegos procedentes de países americanos en los que tienen una gran presencia, pero este movimiento parece haberse frenado en parte. Por otro lado, los retornados no nacidos en España optan muchas veces por asentarse en ciudades españolas más grandes, como Madrid o Barcelona. Madrid es la primera comunidad en número de retornados, y Cataluña ha pasado ya a ser la segunda, ocupando un lugar que antes le correspondía a Galicia. Son sólo dos factores que pueden estar influyendo en esa evolución, sin olvidar tampoco las causas naturales.
-¿La gente sigue contactando con la Oficina del Retorno o se reciben también menos consultas?
-En la Oficina no se ha apreciado un descenso de consultas. Pero las peticiones de información que recibimos se centran en temas muy variados, no siempre en el retorno. Y aún en muchos de los casos en que específicamente se trata esta cuestión se dirigen a nosotros con fines de exploración previa, sin una decisión tomada al respecto.
-La ley de memoria histórica abrió la puerta a la nacionalización de miles de nietos de emigrantes exiliados, lo que hacía prever un repunte de retornos. ¿Se ha notado en estos meses?
-Es cierto que se abrió una nueva vía con vigencia de dos años que permite que los nietos de exiliados españoles que abandonaron el país entre 1936 y 1955 puedan optar a la nacionalidad. Se dijo que sólo en Argentina 500.000 personas iban a acogerse a esta nueva vía pero en la práctica las cifras no son tan altas y en la mayoría de países el proceso está siendo mucho más relajado y tranquilo. Y es que hay que reconocer que el retorno suele vivirse como una experiencia traumática.
-Aquello de que uno se siente emigrante en su propio país...
-Sí, eso es lo que dicen muchos.
-¿Cree que el retorno ha tocado fondo en España?
-Sólo podemos aventurar alguna hipótesis al respecto. Creo que, en la medida en que la evolución económica de los países de procedencia, especialmente Latinoamérica, siga una línea positiva, el retorno a España continuará la tendencia decreciente de los últimos años. Pero, en cualquier caso, se mantendrá en unos niveles por la atracción que España representa para un importante número de españoles del exterior, tanto por vínculos personales y familiares como por el nivel de bienestar existente en el país.