REDACCIÓN | A CORUÑA
Los brotes verdes no florecerán en 2010. Los ayuntamientos gallegos dan cuenta del aumento "exponencial" de peticiones de ayuda por parte de los vecinos debido a la delicada situación económica que atraviesa el país. En contra de los pronósticos del Fondo Monetario Internacional que fijan el final de la crisis en el primer semestre del próximo año, la Federación Gallega de Municipios y Provincias (Fegamp) alerta de que en 2010 la situación será "peor", ya que, según argumenta, se cumplen 18 eses de los primeros despidos y comienzan a terminarse las prestaciones de desempleo.
Los municipios cuestionan lo escueto de sus presupuestos y el hecho de que deben hacer frente al grueso de las demandas ciudadanas como "primera puerta de la administración" aunque, en ciertos casos, no formen parte de sus competencias. "Nada de lo humano nos es ajeno", señala el presidente de la Fegamp, Carlos Fernández, quien, en declaraciones a Europa Press, incidió en que los ayuntamientos reciben "muchas peticiones", sobre todo en este tiempo de "necesidad acuciante", por lo que "nadie puede permanecer insensible".
Todos los ayuntamientos cuentan con un fondo de emergencia social destinado a ayudar, de manera transitoria, a aquellos que lo soliciten. Sirve, por ejemplo, para pagar un alquiler o hipoteca en caso de desahucio, o los recibos del hogar, entre otras cuestiones, pero siempre en un horizonte temporal limitado -suele tener un máximo de seis meses-.
En Lugo, ante las peticiones de unas 800 personas, este fondo se incrementó desde los 80.000 euros a los 160.000; mientras que Santiago lo duplicó y Pontevedra tuvo que triplicarlo. Carballo debió refundarlo a mitad de año y pasó de los 16.000 euros a los 36.000.
Por otra parte, los ayuntamientos reivindican "cambios" en el sistema de financiación municipal. "Recibimos ayudas a través del Plan Concertado, pero son subvenciones, no aportaciones, y eso debe cambiar", reclamó la edil de Benestar Social de Pontevedra, Margarita Castejón.