R. PRIETO | A CORUÑA
La Fiscalía gallega se propone sentar en el banquillo a todos los conductores temerarios. Año y medio después de la entrada en vigor del Código Penal en materia de Tráfico -con más de 120.000 procedimientos penales abiertos en España por delitos contra la seguridad vial-, el fiscal superior de Galicia, Carlos Varela, anunció ayer la elaboración de un protocolo de actuación en la comunidad para perseguir las conductas temerarias al volante y, así, evitar la "impunidad" en la que se mueven cientos de conductores. En algunos casos, por el hecho de que, salvo autorización judicial, los agentes no pueden realizar una prueba de alcoholemia a los conductores en el momento del accidente porque tienen que ser trasladados al hospital. Por este motivo, Varela pretende unificar los criterios de actuación en los casos de conducción temeraria y, en especial, en aquellos siniestros en los que no es posible practicar el test de alcoholemia al conductor tras sufrir un accidente.
La solución, según apunta el fiscal superior, pasa por extender a todos los hospitales gallegos lo que ahora se hace de forma excepcional en Santiago: que el personal sanitario practique análisis de sangre a los conductores accidentados para comprobar su nivel de alcohol en sangre. Un método que ya se aplica en Asturias.
En un acto en el que estuvo acompañado por el fiscal coordinador de Sala del Tribunal Supremo coordinador en materia de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, y el delegado del Gobierno, Antón Louro, el fiscal superior se hizo eco de las demandas de la Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico, y que aparecen recogidas en el informe sobre la accidentalidad en las carreteras gallegas elaborado el año pasado y que será presentado hoy en la Fundación Caixa Galicia.
"Todavía son muchos los delitos que quedan en la sombra de la impunidad", advirtió el fiscal de Sala del Supremo. La práctica totalidad de las condenas por delitos contra la Seguridad Vial son por conducir sin permiso o por superar la tasa de alcohol. Sin embargo, en el caso de la conducción temeraria, "y que se produce principalmente en las ciudades -cuestionó- hay un escaso reflejo" en los procedimientos penales abiertos. Con el objetivo de evitar que estas conductas temerarias acaben en juicio o falta, Vargas apostó por "aplicar la ley" para que "todos los conductores temerarios pasen por los tribunales". Este refuerzo de las sanciones -aseguró- debe ser positivo, ya que situaciones como un coche aparcado en doble fila "son actos de intolerancia vial" que "pueden poner en riesgo la tranquilidad y la propia vida de los ciudadanos".
Tras una reunión mantenida por la mañana con responsables de la Jefatura de Tráfico, de la Guardia Civil y de fiscales para analizar la aplicación de la ley en materia de seguridad vial, el fiscal superior de Galicia explicó que el objetivo de este protocolo de actuación es unificar criterios para que comportamientos que producen "resultados graves no acaben diluidos en una falta por no existir elementos de prueba".
Contra la impunidad
De no corregirse esta situación, según alertó el fiscal jefe de Galicia, "se corre el riesgo de que haya conductores que queden impunes" por el hecho de que no se le pueda realizar en el momento la prueba de alcoholemia al resultar heridos y tener que ser trasladados a un centro hospitalario.
"Se trata de que si un conductor llega a un centro sanitario se le pueda extraer la sangre y cuando la autoridad judicial esté advertida se pueda analizar por orden judicial sin riesgo de que estas conductas queden impunes", sentenció Carlos Varela, al tiempo que explicó que existen precedentes en Asturias de un protocolo de estas características, por lo que avanzó que pedirá un informe a la Fiscalía de esta comunidad autónoma para intentar aplicar este protocolo en Galicia.