P. PÉREZ | SANTIAGO
Socialistas y nacionalistas arremetieron ayer contra la Xunta por su intención de dar luz verde a las 31 minicentrales hidráulicas que el bipartito mantenía bloqueadas. El PSdeG advierte de que los ríos ya están "sobreexplotados" y la apertura de nuevas presas supondrá "una agresión brutal" al medio ambiente. Desde el BNG denuncian que la política hidráulica del Gobierno de Feijóo está "subordinada a los intereses de unas pocas empresas hidroeléctricas" y lamentan que "se abra de nuevo la puerta a más destrozos medioambientales".
La directora xeral de Augas, Ethel Vázquez, había explicado que, entre las minicentrales paralizadas por el bipartito, había 31 que contaban con una autorización firme y, por lo tanto, cuando se apruebe el próximo año el Plan Hidrológico tendrán que respetar "sus derechos concesionales" y darles luz verde. La Consellería de Medio Ambiente no quiso ayer profundizar en la polémica y se limitó a recalcar que no permitirá nuevos aprovechamientos hidroeléctricos hasta que no esté terminado el documento de planificación hidrológica y será después cuando se adopte una decisión definitiva sobre los proyectos que están paralizados. "Están a la espera de lo que se establezca en la nueva planificación", aseguraron.
La oposición, sin embargo, ya mostró ayer su "profunda preocupación" por la intención de la Xunta de autorizar las 31 minicentrales cuando se apruebe el Plan Hidrológico. "El Gobierno de Feijóo sólo defiende los intereses de sus amigos y de sus afines", criticó ayer la socialista Carmen Gallego.
La diputada explicó que las 31 concesiones que el bipartito tenía paralizadas supondrán construir unos 50 saltos hidroeléctricos en los ríos gallegos -cada aprovechamiento hidroeléctrico puede tener uno o varios saltos de agua-. "Es una agresión medioambiental sin precedentes", denunció.
Los socialistas ven así "confirmadas sus sospechas" de que el Ejecutivo de Feijóo desbloquearía esas 31 minicentrales que fueron autorizadas durante los últimos meses del Gobierno de Fraga y a las que sólo les quedaba pendiente algún trámite complementario como el plan sectorial o el plan de construcción para empezar a funcionar.
"Desde el PSOE no nos vamos a quedar quietos y vamos a denunciar esta nueva agresión y a ponerla en conocimiento de toda la sociedad gallega", criticó Gallego. Los socialistas defenderán por ello en el pleno de esta semana una moción en contra de que se instalen nuevos aprovechamientos en los ríos.
La misma posición mantiene el Bloque, que advierte de que "no va a estar de acuerdo ni va a seguir apostando por una política que no sea respetuosa con el medio ambiente". Los nacionalistas defienden un "uso racional" de los ríos y se muestran contrarios a la apertura de más minicentrales por dos razones: su impacto medioambiental y su "escaso aporte a la producción energética del país". "Consolida un diseño energético en el que se explotan los recursos gallegos para el resto del Estado sin que esa aportación se vea compensada ya que estas empresas no tributan en Galicia", denuncian. Por esta razón se mostraron "claramente contrarios" a que los recursos de Galicia "se privaticen para que unos pocos hagan negocio a costa de los intereses de todos los gallegos".
También la Federación Ecoloxista Galega reclama a la Xunta que no siga adelante con estos 31 proyectos de nuevas minicentrales. En opinión del responsable de FEG, Xosé Luis Castro, no se puede recurrir a la "excusa" de que estas presas tienen unos derechos concesionales adquiridos y avisa de que "si aplican la normativa de forma escrupulosa, podrían echarlos abajo".