REDACCIÓN | SANTIAGO
La pequeña parroquia de Burres, en Arzúa, tardará en olvidar la pasada madrugada, durante la que este pueblo coruñés se convirtió por momentos en el escenario de una pesadilla. La razón de este desvelo fue un enorme jabalí salvaje de 120 kilos que tras atacar una granja de vacas aterrorizó a medio pueblo antes de lograr ser reducido gracias a un espectacular operativo en el que participaron agentes de la Consellería de Medio Rural, Guardia Civil y Protección Civil.
Los hechos ocurrieron la madrugada del martes, cuando un jabalí macho de 120 kilos de peso irrumpió en una granja matando a una vaca e hiriendo a otro animal. Alertado por los vecinos, un agente de Conservación da Natureza de Medio Rural administró al jabalí varios dardos analgésicos hasta que finalmente, y ante el estado de alteración del animal y el peligro que empezaba a representar para las personas, a pesar de que a que se le administraron varios dardos anestésicos, tuvo que ser sacrificado.
El departamento que dirige Samuel Juárez informó en un comunicado de que fueron los propios vecinos los que alertaron a los agentes, que intervinieron para controlar al jabalí tras el ataque a una granja de la parroquia de Burres.
El cuerpo del jabalí fue trasladado a dependencias de Protección Civil de Arzúa, de donde fue retirado ayer por personal de la Dirección Xeral de Conservación da Natureza para enviarlo al Centro de Recuperación de Fauna Salvaxe de A Coruña, en Oleiros, para su estudio y análisis.
Animal híbrido
Tras una primera evaluación del animal, los agentes de Conservación da Natureza no descartan que se trate de un ejemplar con algún grado de hibridación dadas sus características morfológicas. Medio Rural confió en que las pruebas biométricas y otros estudios que se le están haciendo al cadáver en el Centro de Recuperación de Fauna Salvaxe permitan aclarar el extraño y agresivo comportamiento del jabalí, que no es habitual, según los expertos.