C. VILLAR | SANTIAGO
Aunque lo tiene difícil para competir con el Klaus, cuando el viento batía todos los récords en Galicia al alcanzar los 198 kilómetros por hora, los 146,6 kilómetros que registraron ayer las ráfagas en Lardeira, en el concello ourensano de Carballeda de Valdeorras, ya casi en León, confirmaron que la alerta naranja en toda Galicia, tan en tierra como en mar, que declaró ayer la Dirección Xeral de Emerxencias estaba totalmente justificada.
De hecho, los gallegos, sobre todo de las provincias de A Coruña -la más castigada- y Pontevedra pudieron empezar a hacerse a la idea de que los cortes en el suministro de luz no son algo del pasado y de que a la hora de salir con el coche es mejor echarle un ojo antes a las previsiones meteorológicas. En este caso, las advertencias de MeteoGalicia, y sus previsiones, se quedaron cortas, ya que se avisó de la posibilidad de que los vientos llegaran a los 120 kilómetros por hora, una cifra muy superada por las ráfagas de 146,6 km/h registradas en Lardeira.
Hasta última hora de la tarde de ayer ya habían revalidado con un plus Gándara (en Vimianzo), con 145 kilómetros, y la habían superado también, aunque por poco, la misma ciudad de Vigo (120 kilómetros), Punta Candeeira (A Coruña), con 125,7, y Manzaneda y Burela, con 122.
Los teléfonos del Centro de Atención ás Emerxencias, 112, no pararon de sonar. En total, se registraron 306 incidencias en la comunidad en casi un centenar de concellos, la mayoría de ellas relacionadas con la caída de árboles sobre las carreteras. También fue el viento el responsable de que se pudieran ver tendidos eléctricos y telefónicos por el suelo y que las advertencias referidas a caminar con precaución bajo tejados, balcones y ventanas estuvieran fundamentadas. En el concello de Ames, en la escuela infantil, inaugurada hace año y medio, dos placas de uralita acabaron colgando por un hilo del tejado. Eso es lo que ocurría por encima de la superficie, pero por debajo, una vez que el temporal de lluvia se dejó sentir -aunque la alerta era sólo amarilla- hicieron su aparición pequeñas inundaciones. Y es que al temporal de viento le sustituía, como avisó MeteoGalicia, una tromba de agua donde lo fuerte caería hasta esta madrugada. No obstante, la Xunta sube la alerta por lluvias a naranja para hoy -porque ésta puede alcanzar los 80 milímetros en tan sólo doce horas en la provincia de Pontevedra y los 50 en Lugo y Ourense- y mantiene la naranja por viento en tierra y mar.
Aunque toda la flota de bajura permaneció amarrada, en Ribeira tuvo que salir al rescate Salvamento Marítimo de una persona que viajaba en una planeadora, tras volcar la embarcación. La situación no será mejor hoy, donde se esperan olas de hasta cinco metros en la costa. Tampoco mañana. Según la Xunta, las numerosas precipitaciones que se aguardan aconsejan quedarse en casa y no circular por la carretera.
La peor parte se la llevó la provincia de A Coruña, donde cuatro decenas de ayuntamientos tuvieron que vérselas con desplazamiento de mobiliario urbano, señales de tráfico o carteles publicitarios. Además, dos vuelos de Iberia con destino Alvedro procedentes de Sevilla y Madrid fueron desviados a Santiago, según informó Aena. En Ferrol, los usuarios que ayer acudían a los polideportivos se encontraban con las instalaciones cerradas. Según les comentaron, la Xunta decretó el cierre por el temporal de viento. En Pontevedra, fueron 35 los municipios afectados; en Lugo, diez, y, en Ourense, sólo se registraron incidencias en la capital y en Ribadavia.