Aunque el Plan de infraestructuras Hidráulicas de la Xunta se fija como objetivo alcanzar el saneamiento total de las aguas de Galicia en el año 2015, lo cierto es que, hoy por hoy, los ríos gallegos están lejos de esa meta. A mediados de este año la Consellería de Medio Ambiente hizo público un informe que concluía que en Galicia existen al menos 7.073 puntos de vertido, de los cuales el 70% acaba en los ríos. Son cifras incompletas ya que se corresponden sólo con las inspecciones realizadas en 128 ayuntamientos. Hast a la fecha, los técnicos de Medio Ambiente han identificado 2.617 focos contaminantes "de carácter prioritario" al estar localizados en zonas afectadas por vertidos de forma reiterada. El dato realmente llamativo, sin embargo, es que el 67% de estos focos son achacables a los propios ayuntamientos, una conclusión de la que discrepan los alcaldes con el argumento de que no pueden controlar todo lo que ocurre en su término municipal. Sean los únicos responsables o no, lo cierto es que la inexistencia de depuradoras o las deficiencias en la red de saneamiento aparecen en ese mismo informe como la principal causa de los vertidos contaminantes a ríos y mar.