M. VÁZQUEZ | SANTIAGO
Al igual que en los tiempos en los que la estatua ecuestre de Franco todavía presidía la plaza de España de Ferrol, la ciudad departamental volvió a amanecer ayer teñida de rosa. Un grupo de militantes del partido independentista NÓS-Unidade Popular saboteó la madrugada del viernes tres de los símbolos de la dictadura más representativos de la comarca. La estatua levantada en el barrio ferrolano de Caranza en homenaje a Camilo Alonso Vega, amigo íntimo de Franco, capitán general del Ejército y ministro de Gobernación entre 1957 y 1969, amaneció ayer pintada completamente de rosa. La misma suerte corrieron las dos Cruces de los Caídos de la comarca, tanto la ubicada en Neda como la situada en la plaza de Amboage, en el casco histórico de Ferrol.
No es la primera vez que los independentistas recurren al rosa -"el color del antifascismo gallego", como ellos mismos lo han bautizado- para denunciar la pervivencia de la iconografía franquista en este concello. Coincidiendo con el aniversario de la muerte del dictador, de hecho, este tipo de sabotajes se han convertido en una tradición.
Por ello, tras reivindicar los ataques contra estos tres monumentos, NÓS-UP exigió al Gobierno ferrolano presidido por el PSOE que retire el título de "hijo predilecto" con el que la ciudad reconoció a Alonso Vega en 1974 así como la retirada de la Cruz de los Caídos que, como en ocasiones anteriores, ayer volvieron a teñir de rosa. "Esperamos que el actual gobierno de Irisarri deje de gastar dinero público en la limpieza de la basura franquista", concluye NÓS en referencia al dinero invertido por los gobiernos anteriores en limpiar los monumentos tras los ataques independentistas.
La Cruz de los Caídos de la Plaza de Amboage, de hecho, ya ha sido pintada de rosa en otras ocasiones e incluso se llegó a especular con su retirada cuando, al inicio de la legislatura, IU propuso una reforma integral de la plaza, que quedó paralizada tras la salida de este partido del Gobierno municipal.
Ferrol es una de las ciudades españolas que conserva todavía más elementos preconstitucionales. La retirada de la estatua ecuestre de Franco de la Plaza de España el 4 de julio de 2002, puso fin a años de polémica y enfrentamientos políticos y sociales por este monumento, aunque también contribuyó a alimentar el debate sobre qué hacer con los símbolos franquistas.
Dos años después de la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica todavía son muchos los elementos dedicados a personajes o acontecimientos relacionados con la dictadura que perviven en Galicia y en el resto de España. Ferrol es un claro ejemplo de ello y pese a los pasos dados para eliminar la iconografía franquista de la ciudad, como la retirada de las vidrieras con escudos franquistas que presidían la entrada a la Casa Consistorial o el escudo de piedra situado en la fachada de la biblioteca municipal, todavía perviven elementos que evocan a la dictadura, como los tres que fueron saboteados ayer.
Por eso, la organización independentista advierte de que "continuará con los actos de denuncia y eliminación directa de esta simbología" mientras no sean las propias instituciones competentes las que asuman claramente "esta tarea de limpieza democrática". De lo contrario, seguirán recurriendo al rosa.