M. M. | A CORUÑA
La causa "determinante" del accidente del Prestige fue un fallo estructural en la zona de tanques de popa. Así se desprende del informe elaborado por la Comisión Permanente de Investigación de Siniestros Marítismo, de la Dirección General de la Marina Mercante, dependiente del Ministerio de Fomento, cuando se acaban de cumplir siete años de la mayor catástrofe medioambiental ocurrida en Galicia.
Las conclusiones del estudio determinan además que tras visionar la filmación efectuada por el sumergible Nautile se extrae que en el costado de estribor, a unos seis metros de la cubierta principal, las chapas del forro, se desprendieron siguiendo las líneas de soldadura.
Durante las labores de reparación del petrolero llevadas a cabo en Guangzhou, China, "se renovó parte de la estructura de los tanques afectados, debido a que la calibración efectuada en aquel momento dio como resultado unos espesores inferiores a los mínimos admisibles por la norma de la Sociedad de Clasificación", prosigue el informe.
Además, la comisión determina que la zona afectada por la avería que fue objeto de una reparación parcial, "estuvo durante los años de servicio de servicio del buque a una fatiga térmica y mecánica". Térmica debido a que el fuel es un tipo de carga que se transporta a altas temperaturas y mecánica por la edad del buque.
Por su parte, la renovación de los refuerzos longitudinales del petrolero se efectuó con perfiles "elaborados y soldados manualmente", al no estar disponible en el mercado local refuerzos prefabricados. El informe concluyente considera que "si bien esta técnica es admitida como válida, las características mecánicas de los perfiles así fabricados son de inferior calidad".
El hecho de que los espesores de las planchas sustituidas fueran, en algunos casos, "menores que los originales, aunque dentro de la disminuición permitida por el ABS", pudo provocar una excesiva concentración de tensiones en las zonas de unión. El informe emitido por la Dirección General de la Marina Mercante no pasa tampoco por alto, en su dictamen concluyente, de 161 páginas de extensión, que el hecho de que el buque, para cumplir la normativa vigente, fuese modificado para habilitar tanques de carga como tanques de lastre limpio, unido a que "los tanques adyacentes de carga iban dotados de medios de calefacción para el transporte de fuel a temperaturas de hasta 90 grados centígrados", implica que dichos tanques de lastre estuvieran sometidos a "mayor grado de corrosión".
Del mismo modo, en el hundimiento del petroleo también pudieron influir las sucesivas maniobras durante sus cuatro meses de permanencia en San Petersburgo, en los que actuó como nodriza, lo que le obligó a "tener permanentemente colocadas las correspodientes defensas especiales para estos casos", lo que "pudieron debilitar la zona del costado", prosigue el informe de Fomento.
El deficiente estado de conservación del buque, unido al mal tiempo reinante en la costa el 13 de noviembre de 2002, hicieron el resto.