M. V. | SANTIAGO
El futuro de la factoría de Leche Pascual en Lugo parece cada vez menos claro. Cuando las negociaciones entre las cooperativas lácteas gallegas y la empresa parecían a punto de concretarse en un acuerdo, dos nuevos obstáculos amenazan la operación. El primero se concretó ayer por la mañana cuando representantes de Pascual plantearon a los miembros del comité de empresa de la planta de Outeiro de Rei la posibilidad de prorrogar el expediente de regulación de empleo (ERE) temporal que expiraría este viernes durante "cuatro meses más".
Los responsables de la empresa justificaron este aplazamiento en que todavía "no está cerrada" ninguna de las opciones de alquiler o compra de las instalaciones, un anuncio que según explicó ayer el el secretario comarcal de la Federación de Alimentación del sindicato CIG, Christian López, arroja "más dudas" sobre el futuro de la planta ya que los trabajadores acudieron a la reunión con la expectativa de que la empresa les anunciara si acepta o no la oferta de las cooperativas gallegas y en qué plazos podría estar operativo el nuevo proyecto.
Por el contrario, el comité de empresa que representa a los 95 trabajadores de la planta reconocía que el encuentro abre un escenario de "incertidumbre total" en el que "la única disposición clara" por parte de la empresa es prorrogar la suspensión temporal de sus empleos otros cuatro meses. Los trabajadores reunidos anoche en asamblea acordaron volver a reunirse con la empresa en las próximas horas para ir "concretando cómo se va a plantear" este nuevo ERE y en función de los avances a los que lleguen sus representantes legales, adoptarán una decisión.
De momento, con todo, Cristian López anunció que los empleados de la planta de Outeiro continuarán con su encierro "hasta que se efectivice algún avance", ya sea con relación a este nuevo ERE planteado ayer o sobre las negociaciones para adquirir la planta. En cualquier caso, López precisó que este viernes expira el expediente de regulación de empleo para los 95 trabajadores de la planta y todavía no saben qué tiene pensado hacer la empresa ya que, inevitablemente, la tramitación del nuevo ERE por parte de la Xunta llevará su tiempo.
La Arzuana se distancia
El segundo contratiempo que sufrió ayer la operación sobre la planta de Pascual en Lugo se planteó durante las negociaciones que mantienen La Arzuana y Feiraco para plantear una oferta conjunta y de consenso. Tras una reunión celebrada en Santiago, las cooperativas lideradas por La Arzuana no ven clara la integración con el grupo comandado por Feiraco para hacerse con las instalaciones. "Llegamos a la conclusión de que Feiraco está solo para dirigir, pero ellos no integran todo lo que tienen en lo que sería el nuevo grupo", apuntó un portavoz de estas cooperativas.
Este distanciamiento puede suponer un importante obstáculo a la operación a pesar de que en esa misma reunión la práctica mayoría de las cooperativas lácteas ratificaron su respaldo al proyecto de Feiraco.