PAULA PÉREZ | SALVADOR DE BAHÍA
Asfixiado por las deudas, el Centro Espanhol de Bahía ha vendido la parcela en la que se ubica su sede, unos privilegiados terrenos bañados por el mar y situados en pleno centro de la ciudad de Salvador, donde viven 5.000 gallegos. En su lugar se construirá un macrocomplejo residencial, donde el metro cuadrado costará alrededor de 3.000 euros, y se reservará una parte para las instalaciones de la sociedad española. Ha sido la opción del Centro Espanhol para saldar su déficit, pero no es la única institución de emigrantes en Suramérica que se encuentra en graves dificultades financieras. La receta para solucionarlo la dio el jueves el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo: "Hay que unir los centros gallegos, federándolos, que actúen como un lobby. Es una meta a la que no se debe renunciar". "Hay que fusionar el país. Hacerlo más fuerte", proclamó el presidente , y parecía que trasladaba a Brasil el debate sobre el futuro de las cajas. Feijóo apuesta por la unión de Caixa Galicia y Caixanova, y desde el otro lado del océano lanzaba el mensaje de que "hay que tener una idea de país" y rechazaba los localismos.
Sin distinciones
A Feijóo le gusta que en la emigración no haya distinciones entre gallegos dependiendo de si ha nacido en un municipio o en otro de Galicia. Y este espíritu es el que debe regir también la gestión de los centros gallegos del exterior. "Cuanto más hablen los emigrantes entre sí, más potencia tendrán dentro del estado en el que viven", explicó durante la que puede ser la última visita al actual Centro Espanhol de Bahía antes de su demolición.
Apenas medio centenar de emigrantes acudieron a escuchar la intervención del presidente. "Es día de semana y mañana hay que trabajar", justificaba uno de los gallegos que acudieron al acto mientras observaba con el ceño fruncido la maqueta del nuevo complejo residencial que se construirá en los terrenos del Centro Espanhol. "No todos están de acuerdo con la idea de vender, pero arrastramos mucha deuda", comentaba.
Cuando hace 125 años se instalaron en Bahía los primeros gallegos, la comunidad emigrante se implicó activamente en la creación del Centro Espanhol, pero ahora esta institución no resulta atractiva para la juventud. Esta ausencia de jóvenes se dejó ver también entre el público que el jueves recibió a Feijóo. La comunidad emigrante envejece y aumentan sus necesidades. Por esa razón, el presidente de la Xunta se comprometió a no dejarlos desvalidos. "No es fácil garantizar los mismos derechos sanitarios y sociales que los residentes en Galicia, pero mantendremos las prestaciones. Las pensiones mínimas deben cubrir los niveles mínimos de necesidad", aseguró.
Al día siguiente durante la inauguración de un nuevo auditorio en el Hospital Espanhol, Feijóo garantizó que seguirá financiando centros sanitarios en el exterior y recordó que la tarjeta aprobada el jueves permitirá a los emigrantes disfrutar de la sanidad gallega cuando acudan a su tierra. El año 2010, con el Xacobeo, será, según Feijóo, un buen momento para visitar Galicia.
El PSdeG critica el "pelotazo"
El presidente de la Xunta de Galicia llegará hoy por la noche en Buenos Aires, pero, mientras él viaja, en Galicia los socialistas miran también al otro lado del charco, hacia las orillas porteñas, y vislumbran oscuras intenciones en torno al Hospital del Centro Galego de la capital argentina. Por ello, anunciaron que sus servicios jurídicos trabajan para revisar la cesión por parte del Gobierno gallego de la gestión de dicho centro a la empresa privada A3 Recoletas ya que entienden que dicha cesión "podría ser ilegal" y que se hizo "sin mediar concurso público". "¿Cómo es posible que se haga un contrato de 28 millones de euros a una empresa privada sin ningún tipo de concurso público?", se preguntaba ayer el portavoz parlamentario del PSdeG, Xaquín Fernández Leiceaga.
Los socialistas no fueron los únicos en atacar el viaje de Núñez Feijóo por diferentes países del Cono Sur. Para el portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, el desplazamiento del presidente del Gobierno gallego "parece más bien un viaje preelectoral que una misión que vaya a tener significado para la economía y el futuro de Galicia".