P. PÉREZ | SALVADOR DE BAHÍA
El presidente de la Xunta ya está planificando su jubilación. Y será lejos de Monte Pío e incluso de su tierra natal, Ourense. Alberto Núñez Feijóo tiene claro que quiere vivir en Pelouriño, el casco antiguo de Salvador de Bahía, e incluso ha encargado ya que le vayan buscando un piso de alquiler.
"Cuando me retire de la política me gustaría venir a Salvador y ya le he pedido a los diputados de la Asamblea Legislativa de Bahía, con los que estuve ayer, que me ayuden a hacerme con un alquiler en Pelouriño", anunció ayer el jefe del Ejecutivo gallego. No es de extrañar que esta ciudad brasileira lo haya encandilado. Además del buen clima y las playas, el presidente no deja de recibir atenciones de los "gallegos bahianos", como él mismo llama a los emigrantes que residen en Salvador. En sólo dos días ya acumula cuatro condecoraciones, algunas de ellas previstas en la agenda y otras con las que lo sorprendieron en el momento.
Primero fueron los títulos de Ciudadano Bahiano e Hijo del Salvador. "Estas distinciones las llevo pegadas al corazón", comentó. Sin embargo, ayer tuvo que hacer hueco para colgarse otras dos medallas: la Gran Cruz de Caballeros de Santiago y la Medalla de la Real Sociedad Espanhola de Beneficencia. "Es difícil conseguir tantos títulos en tan pocas horas", aseguró abrumado durante su visita a las instalaciones del Hospital Espanhol, incluido el asilo que acoge a ancianos de origen gallego.
Con tantas condecoraciones han conseguido que Feijóo empiece ya a planear su futuro en Salvador de Bahía. Aunque su objetivo es Pelouriño, un barrio histórico declarado Patrimonio de la Humanidad, existen mejores opciones para instalarse en Salvador de Bahía y entre los emigrantes que lo acompañaban durante su visita al Hospital Espanhol enseguida empezaron a comentar cuál sería el mejor lugar para que el presidente de la Xunta instalara su residencia. "Yo vivo en Barra y es mejor zona", sentenció Claudino avalado por sus 53 años de experiencia residiendo en Brasil. Este ponteareano chismorreaba con su compañero Francisco que Feijóo a sus 48 años aún estaba soltero y no descartaban buscarle una novia brasileira. Y es que los gallegos siempre tuvieron éxito con las mujeres de Bahía. El presidente de la Sociedad Espanhola de Beneficencia recordó, durante su discurso, al primer emigrante procedente de Galicia que se instaló en la ciudad y advirtió que ahora en Salvador hay muchos que llevan sangre gallega, pero no lo saben".