M. V. | SANTIAGO
El sector forestal gallego quiere que el temporal que azotó Galicia hace casi un año derribando a su paso cientos de árboles sirva de lección de cara al futuro. La lentitud en las labores de recogida de la madera dañada es, en opinión del sector, una asignatura francamente mejorable ya que achacan a este retraso y a las dificultades para acceder a algunos montes el deterioro que sufrió parte de la madera derribada por el viento -sobre todo, los pinos- con su consiguiente devaluación en el mercado.
Francisco Dans, director de la Asociación Forestal de Galicia, considera que el Klaus "fue una experiencia piloto" pero no cree que la respuesta de la Xunta, aprobando un decreto de ayudas para afrontar las pérdidas, fuese la adecuada. En lugar de subvenciones puntuales, Dans aboga por crear un "fondo estable" que garantice en caso de catástrofe ambiental que el productor reciba "una parte de las pérdidas".
"Este tipo de catástrofes hay que encararlas por dos vías: invirtiendo más en silvicultura para que el monte esté mejor preparado y poniendo los recursos necesarios para afrontarlas", explica Dans, que alerta de que "lo que no puede ser es que un productor invierta 20 ó 30 años en un monte y pase algo y se quede sin nada. Pero eso es algo que ningún político quiere asumir", añade.
Además, urgen a la Xunta a aprobar las ayudas para la reforestación de las zonas dañadas por el Klaus, un decreto que conocen y al que ya han presentado sus propias alegaciones.