C. V. | SANTIAGO
Aunque la mayoría de las películas norteamericanas pone énfasis en cómo sufren los presos a manos de sus guardianes, los trabajadores de prisiones tampoco llevan una existencia idílica. Al menos en Galicia y según se deduce del estudio que la Universidade de Santiago elaboró para el sindicato mayoritario de funcionarios de centros penitenciarios, Acaip. En él se constata que un 36% de estos empleados está "altamente insatisfecho" con su trabajo. ¿Motivos? No ven posibilidades de desarrollo profesional, las exigencias psicológicas son elevadas y el dinero, en este caso, tampoco parece compensar, según afirma un 20% de los entrevistados.
Además, según consta en el informe -elaborado con las respuestas de una tercera parte de los 1.545 funcionarios que desarrollan su labor en prisiones gallegas- uno de cada cinco sufre acoso laboral, aunque sólo tres de cada cien lo perciben como tal. Según explicó el presidente de Acaip, José Ramiro López, que participó en la presentación del estudio, esa discrepancia se debe a que "el trabajador penitenciario da por normales ciertos comportamientos que en otras situaciones serían considerados mobbing", como que le asignen plazos de ejecución "irrazonables" para sus tareas, que se ignoren sus puntos de vista o, algo de lo que se quejan la mitad de los funcionarios, que se les plantee una carga "excesiva" de trabajo.
No obstante, en el mundo de las prisiones también cuenta en qué lugar se trabaja. Así, en la mayor parte de los parámetros analizados por los investigadores de la Universidade de Santiago, Teixeiro y A Lama se llevan las peores notas de los cinco centros en funcionamiento cuando se realizó el estudio (junto a Bonxe, Monterroso y Pereiro de Aguiar).
Sin embargo, son los funcionarios de Pereiro de Aguiar los que más se quejan de estar quemados con su trabajo (síndrome burnout), hasta un 14,3 por ciento de los casos, mientras la media está en ocho de cada cien. Otros, en vez de lamentarse, optan por el absentismo, que se sitúa en el 5,3%. Mientras, trece de cada cien trabajadores ha tenido que recurrir alguna vez a una baja laboral que les ha mantenido lejos de su puesto de trabajo un mes. El estudio puntualiza que los acosados sufren más bajas laborales, de mayor duración y muestran una mayor intención de abandonar su trabajo.
El presidente de Acaip aprovechó las conclusiones del estudio para recordar que, a 12 de diciembre de este año, existe en la comunidad gallega una población reclusa de 4.975 internos que se deben conformar con las 3.042 celdas "utilizables" del sistema penitenciario. En ese sentido, advirtió de que el creciente "hacinamiento" tiene un límite. "Llegará un momento en que el sistema sea incapaz de asumir un incremento", subrayó.