JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS
A estas alturas, y visto lo que hay, a pocos extraña la creciente preocupación -que se ha convertido en un secreto a voces- de una parte del PP gallego por las evidencia de que existen "demasiados frentes abiertos". Y en alguno, como el lingüístico, se esperaba que la Xunta de Alberto Núñez interpretase mejor el mandato de las urnas. Conste que en ese terreno el problema se veía venir. Era un secreto a voces que la decisión del presidente Feijóo de designar a Anxo Lorenzo para dirigir el cambio causó sorpresa en el PP y desagrado en los electores que, como Galicia Bilingüe, habían apoyado una política sobre el idioma del todo opuesta a la del bipartito.
Lorenzo, vinculado al PSdeG y tenido por próximo al espíritu del decreto de normalización que, según el PP, causó el conflicto actual, plantea una nueva norma que pretende cierta equidistancia en un asunto en el que las partes no aceptan cesiones de ningún tipo sobre unas posturas que creen "irrenunciables".
El resultado está a la vista. Los grupos de la oposición han criticado por medio de Francisco Cerviño y Bieito Lobeira -PSdeG y Bloque, respectivamente-, el nuevo decreto. Y los colectivos sociales más significativos, con Carlos Callón -de la Mesa pola Normalización Lingüística- o Gloria Lago -de Galicia Bilingüe- han sido aún más duros.
Llega Murphy
Hay otros frentes. Aparte el de las cajas, claro, cuyo primer episodio acabó en fracaso de un Feijóo incapaz de convencer a Caixanova y que, en la segunda parte, no logró el consenso para la nueva ley. Y la actitud de los socialistas de Manuel Vázquez dificultará, dicen en el PP, otros diálogos futuros.
Pero, quizá por efecto de la primera Ley de Murphy en este terreno las cosas pueden empeorar aún. La cuestión abrió brechas en la CEG: su presidente, Antonio Fontenla, dejó de ser el hombre del consenso, sólo discutido por el vigués Alvariño, y los efectos de la posible fusión, sobre todo en lo que a riesgos se refiere, empeorarán las cosas para las pymes y por tanto en la patronal.
El área financiera de la Xunta ha causado otros dolores de cabeza. La política de Marta Fernández Currás en el área de comunicación, por ejemplo, deja heridas serias ante el favoritismo hacia una empresa de A Coruña. Y en otros terrenos ha indignado, como a los rectores de las tres universidades, disconformes con la financiación y acusados por la Xunta de "falsear cifras".
Las listas
En ese contexto -del que se han citado sólo algunos casos-, que el portavoz del PP, Antonio Rodríguez Miranda considera "tendencioso", es un secreto a voces que se considera precipitado por varios dirigentes el propósito de abrir en unas semanas el proceso previo a las elecciones municipales. Aunque quienes tal opinan creen que el secretario general Alfonso Rueda no hace sino cumplir los deseos de Feijóo, le plantearán el asunto al "número dos", aunque no de modo frontal, En todo caso esperarán a ver qué pasa en Ourense con la sucesión de José Luis Baltar.
Es un secreto a voces que la intención del PP con vistas a 2011 es intensificar la renovación ya iniciada. Los cambios serán generales, pero -parece- con relevancia especial en la provincia de A Coruña, cuya estructura actual está presidida por Carlos Negreira, que será candidato a la Alcaldía de la capital ahora ocupada por el socialista Javier Losada.
Los críticos del PP creen que convendría retrasar el proceso preelectoral "hasta el verano al menos" para así contribuir a "sosegar los ánimos"...