M. VÁZQUEZ | SANTIAGO
Galicia tiene nueve razas de animales en peligro de extinción. El abandono progresivo del campo, la intrusión de especies foráneas y muchos años de desprotección legal y administrativa explican la situación a la que han llegado algunas de las principales razas autóctonas de la comunidad. Cinco de estas especies que corren riesgo de desaparecer son vacas: la cachena, la caldelá, la frieiresa, la limiá y la vianesa. A diferencia de la rubia galega, la vaca más extendida en las cuatro provincias con unos 200.000 ejemplares, todas ellas pertenecen a un grupo de animales que han pasado de formar parte natural del territorio gallego a necesitar ayuda de la Administración para garantizar su supervivencia.
No son las únicas. También el cabalo de pura raza galega, el porco celta, la galiña de Mos y la ovella galega han llegado a una situación similar en la que la Xunta incentiva a los productores para mantener e incrementar su número. Su futuro depende de apenas unos centenares de criadores y en algunos casos la supervivencia de la raza está vinculada prácticamente a una sola comarca.
Este es el caso de la vaca caldelá, con 586 explotaciones concentradas en su mayoría en el municipio en el que se empezó a criar y del que tomó su nombre: Castro Caldelas; o de la frieiresa, que cuenta con 255 explotaciones en el centro de Lugo y noreste de Ourense. Otras especies, en cambio, como la cachena, está bastante más extendida y se puede encontrar casi en cualquier punto de Galicia alguna de las 1.826 granjas que se dedican a este ganado.
Aunque en este caso los esfuerzos por preservar la especie parecen haber dado sus frutos, en otros el camino todavía es largo e incierto. Así ocurre con el caballo, del que apenas quedan 1.500 ejemplares y cuyo número ha sufrido "altibajos" en los últimos años, como explica Antón Vázquez, veterinario de la asociación Puraga, que recuerda que la reciente obligación de identificar mediante a un chip a los equinos está tardando en "calar" entre los criadores, "que no están acostumbrados".
Situación similar es la de la ovella galega, con apenas 76 explotaciones dedicadas a la cría de 2.028 ejemplares. En cuanto al porco celta, suma ya 3.200 animales y su situación, como explican desde Asoporcel, ha mejorado sustancialmente en la última década porque "es un cerdo que no da trabajo, se cría solo". Pero aún está lejos de la salvación. En cuanto a la galiña de Mos, la aceptación entre los productores cada vez es mayor. "Son buenas ponedoras y además tienen una carne muy sabrosa y se aprovecha todo", explica Ramón Abella, uno de los principales productores de galiña de Mos de Galicia, actividad que compagina con la cría de vacas.
Para contribuir a la supervivencia de estas especies, la Consellería de Medio Rural aprueba cada año una orden de ayudas para el fomento de las razas autóctonas gallegas en peligro de extinción. Ayer, el DOG publicó las bases que regularán la concesión de subvenciones para 2010 con el objeto de promover estudios, estadísticas y actividades educativas o de divulgación sobre diferentes aspectos relacionados con cualquiera de estas nueve especies.
La cuantía máxima de las ayudas es de 60.000 euros y uno de sus objetivos principales es financiar la creación o actualización de los libros genealógicos, una especie de censo impuesto por la legislación comunitaria y en el que deben figurar todos los ejemplares conocidos que cumplan en un grado muy alto todos los requisitos que se utilizan para definir e identificar esa raza.