R. PRIETO | A CORUÑA
"Una locura de mañana". Fue la frase más repetida ayer en Santiago, sumida en el caos por el temporal de nieve. Atascos kilométricos para entrar en la ciudad, cientos de conductores atrapados, salidas de vía, uso de cadenas en el centro, transporte urbano y conexión desde A Coruña por autobús suspendidos, calles convertidas en pistas de patinaje, retrasos en la llegada al trabajo o ruedas de prensa anuladas. Santiago se llevó la peor parte de las primeras nevadas del año en Galicia. En Lugo, la nieve también provocó el colapso de la provincia, aunque los lucenses, a diferencia de los vecinos de Santiago, están más acostumbrados a las consecuencias de una ola de frío. En la alta montaña de Lugo se hizo imposible la circulación para los turismos, con lo que únicamente pudieron circular vehículos todo terreno.
La copiosa nevada con que ayer amaneció prácticamente media Galicia provocó problemas de circulación en decenas de carreteras, entre ellas la A-6 -cortada durante la noche a la altura de Baralla-, la autovía del Cantábrico (A-8), la AP-9 o la N-550. En total, más de 300 incidencias en la comunidad y más de un centenar de accidentes -la mayoría sin heridos-, según el balance de Emerxencias-112 hasta las 20.00 horas. En algunos tramos, como ya había ocurrido el día anterior en la A-6, la DGT optó por cortar el tráfico a los camiones (nivel amarillo) o prohibirles adelantar para evitar que el tráfico se complicase aún más (nivel verde).
La situación más complicada, con vehículos atrapados y retenciones kilométricas, se produjo a primera hora de la mañana. Al mediodía las incidencias decayeron y la situación ya empezaba a estar "controlada", según informaba el presidente del Gobierno gallego en la rueda de prensa posterior al Consello de la Xunta.
Desde Tráfico y la Xunta aconsejan no salir con el coche durante el fin de semana y, de tener que hacerlo, no olvidar llevar las cadenas. Al cierre de esta edición, era necesario su uso en la LU-633, en O Poio; la LU-530 y la LU-701, en A Fonsagrada, y la LU-540, en Muras. El accidente de un camión en la LU-541, de Rábade en dirección Villalba, obligó al cierre de la vía. En Pontevedra, la nieve provocó problemas en la AG-53, a la altura de Dozón. También se registraron retenciones en Agolada, en la PO-212; en Dozón, en la N-525; en Forcarei, en la PO-534, y en la AP-53, en Lalín. En Ourense, también se registraron incidencias en la N-525 en O Canizo. Entre las vías más afectadas de A Coruña destacan la AC-101, en Ortigueira; la AC-0905, en Irixoa; la N-634, en Teixeiro, o la SC-20 en Santiago. Entre los vehículos atrapados por la nieve, la Guardia Civil evacuó a una mujer embarazada que se encontraba de parto en la salida de la AP-9, en Milladoiro, uno de los accesos a Santiago que quedaron prácticamente colapsados.
Los aeropuertos de Lavacolla y Peinador funcionaron con normalidad, pero en Alvedro tres vuelos tuvieron que ser desviados.
"Sin precedentes"
Un día después de que la nieve llegase a la costa de Ortigueira, Laxe y Viveiro, los montes de la ría de Arousa amanecieron nevados por primera vez en muchos años. Pero el temporal de ayer se cebó con la provincia de Lugo y la ciudad de Santiago. En Compostela, de nada sirvieron las siete toneladas de sal empleadas por el Concello para hacer frente a las intensas nevadas caídas durante la noche. Nadie en Santiago recuerda que un temporal hiciera necesario el uso de cadenas en la ciudad, que -según las estadísticas de Meteogalicia- no había visto cuajar la nieve desde la década de los ochenta. En la capital gallega se hizo necesario el uso de cadenas en el casco urbano, algo que no había pasado nunca, según recordó el propio alcalde de la ciudad, Xosé Sánchez Bugallo, que calificó de "extraordinaria" la magnitud del temporal en la ciudad. Para solucionar los problemas de ciculación surgidos a primera hora de la mañana, el Ayuntamiento tuvo que recurrir a los quitanieves como algo "sin precedentes", según Bugallo.
El caos circulatorio de la nevada ha generado una nueva polémica política. Los socialistas acusaron de imprevisión a la Xunta, mientras los populares consideraron que fueron los alcaldes socialistas de Lugo y Santiago los que no se prepararon para una situación que ya había sido anunciada. Por su parte, el Bloque criticó al Gobierno gallego por su "escasa previsión" y "falta de seriedad" ante el temporal.