M. VÁZQUEZ | SANTIAGO
El temporal de frío y nieve que azota Galicia desde la semana pasada retrasó un día más la vuelta al colegio tras las vacaciones navideñas en muchos centros gallegos. Más de 9.600 alumnos, unos 1.800 en la provincia de A Coruña, se quedaron sin clase debido a las dificultades para poder acceder a un total de 161 colegios ya que muchas líneas de transporte escolar se vieron afectadas por la presencia de nieve y hielo en las carreteras. La circulación volvió a ser complicada en buena parte de la comunidad, especialmente en la provincia de Lugo, aunque a medida que avanzó el día la situación mejoró de forma notable. Galicia, con todo, seguirá en alerta. Una fuerte borrasca que hará subir las temperaturas mínimas hasta en 10 grados entró anoche en la comunidad, de modo que la nieve de los últimos días dará paso hoy a la lluvia y el viento.
El temporal se despidió ayer de Galicia con una nueva jornada de frío y problemas en las comunicaciones. Las carreteras se volvieron a llevar la peor parte y sobre todo a primera hora de la mañana se registraron numerosas incidencias. Coincidiendo con la primera jornada lectiva desde que empezó el temporal, más de 9.600 alumnos tuvieron que quedarse en casa por las dificultades del transporte escolar para funcionar con normalidad. En Lugo, donde 5.361 niños se quedaron sin clase, 94 centros se vieron afectados y 52 de ellos tuvieron que suspender todas las clases. En A Coruña se suspendió la jornada lectiva en cinco centros (dos en Curtis, uno en As Somozas, uno en Monfero y otro en Sobrado) y tuvieron problemas con el transporte otros 15, dejando en casa a 1.800 escolares. En Ourense 870 alumnos de 35 escuelas tampoco pudieron ir a clase y en Pontevedra 12 colegios cerraron sus puertas y 17 registraron problemas con el transporte escolar, dejando en casa a 1.631 niños.
Aunque por la tarde la DGT ya no informaba de ningún punto conflictivo en la red viaria gallega, a lo largo de la mañana todavía se registraron incidencias en las cuatro provincias. Así, en A Laracha y Cerceda las placas de hielo dificultaron la circulación a primera hora; en la localidad pontevedresa de A Estrada una ambulancia tuvo que ser rescatada por Protección Civil y un microbús quedó atrapado; y en Forcarei se registraron cuatro salidas de vía. Además, en Lugo un camión quedó atrapado al mediodía por la nieve y el hielo en Vilalba, aunque a las 14.00 horas ya no era necesario el uso de cadenas en ningún punto de la red. En la provincia de Ourense, fue necesario circular con precaución por la Autovía Rías Baixas.
En cuanto al tráfico ferroviario, la única incidencia fue el retraso del Tren Hotel Rías Gallegas, que no pudo salir de Madrid el domingo por la noche a la hora prevista debido a que la nieve y el hielo inutilizaron los cambios de aguja. Operarios de Fomento tardaron varias horas en arreglar el problema y finalmente el convoy llegó a A Coruña y Vigo con casi tres horas y media de retraso.
Aunque a diferencia de lo ocurrido durante otros temporales no llegó a haber aldeas incomunicadas, fueron muchos los pueblos de la montaña lucense a los que ayer sólo se podía acceder con todoterrenos y cadenas, como confirmaron los alcaldes de Pedrafita y Navia de Suarna. En Ribeira de Piquín, con todo, la Xunta informó de que el Concello solicitó el envío de personal de limpieza para despejar la LU-752 y LU-75 ya que el pueblo de San Fiz llevaba tres días aislado.
La mejoría del tiempo, al menos en cuanto al riesgo de nevadas, llevó ayer al Gobierno central a desactivar la alerta del dispositivo de viabilidad invernal declarada el pasado miércoles por el temporal de frío y nieve que afectó a Galicia y durante el que se movilizaron 77 máquinas quitanieves, más de 300 operarios y 800 agentes de Tráfico que estuvieron a disposición de la Administración gallega y local.
La entrada anoche de una borrasca elevará de forma generalizada y notable las temperaturas mínimas hasta el punto de que no se prevé que en ninguna localidad gallega los termómetros bajen de cero grados. No obstante, también ha obligado a declarar la alerta por fuertes lluvias y vientos que superarán los 100 kilómetros por hora en la costa coruñesa y lucense y los 80 en el resto.