SELINA OTERO | SANTIAGO
Los vientos de más de 150 kilómetros por hora que azotaron Galicia durante la madrugada de ayer no sólo pillaron por sorpresa a los ciudadanos, sino también a las autoridades, a la Administración y a los propios servicios (autonómico y nacional) encargados de informar del tiempo. Ni Meteogalicia ni la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) fueron capaces de detectar la borrasca que golpeó con fuerza las ventanas, los tejados, los muelles y los bosques gallegos desde las once de la noche del miércoles hasta las seis de la mañana del jueves.
La Delegación del Gobierno en Galicia anunció ayer que "revisará" por qué no hubo una alerta de temporal; no obstante, aclaró que no implicará la apertura de una investigación, sino que se trata simplemente de "estudiar y revisar" qué sucedió en esta ocasión con el sistema de predicción.
El único aviso que envió la Central de Emerxencias 112 de la Xunta de Galicia el miércoles fue un parte advirtiendo de alerta amarilla (leve) en el mar, con vientos de fuerza 7 y marejada en todo el litoral. Pero el ligero oleaje previsto se convirtió en una borrasca con aspecto de ciclón, lo que provocó las quejas de varios colectivos sociales, personas afectadas por los destrozos y hasta concellos indignados por la falta de previsión.
Precisamente el alcalde de Vigo, Abel Caballero, lamentó no haber recibido ningún aviso del temporal que causó numerosos desperfectos en la ciudad, con más de ochenta salidas de efectivos policiales y bomberos para atender incidencias. Según el regidor, el temporal de viento fue "excepcionalmente fuerte y no hubo alerta previa".
Previsión
"Los sistemas de previsión no detectaron el fuerte viento", admitió el delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro, quien añadió que todo el mapa de Galicia "estaba pintado de verde el miércoles y, a las dos y pico de la madrugada del jueves, pasó a color naranja". Louro insistió en que no se preveían "mayores incidencias" pero, finalmente, la intensidad del viento superó "lo esperado".
Por su parte, Meteogalicia no calculó que la borrasca pudiese tocar tierra, "pero la situación se complicó rápidamente". Las alertas de temporal se basan en los datos aportados por la agencia nacional Aemet. Galicia ya ha reclamado al Gobierno central la cesión de las competencias en materia de meteorología para controlar las previsiones desde la propia comunidad, petición que será debatida este mes en comisión bilateral (Xunta-Estado), según fuentes de la Consellería de Presidencia.