REDACCIÓN | A CORUÑA
Cruce de acusaciones entre los grapos juzgados ayer en la Audiencia Nacional por el atentado mortal en Vigo en el año 2000. Siete procesados se sentaron ayer en el banquillo de los acusados para responder por el asalto con bombas lapa y disparos a un furgón blindado en la ciudad olívica y que se saldó con dos guardias jurados muertos. El dirigente de los Grapo Marcos Martín Ponce acusó a su antiguo compañero en la dirección de la banda el gallego Fernando Silva Sande -expulsado de los Grapo- de matar a los dos vigilantes de seguridad. Pero las acusaciones de Martín Ponce contra el ex dirigente de los Grapo no se quedaron ahí. Junto a la también imputada Mónica Refojos, acusó a Silva Sande de violar a una compañera de organización y de prometer a las mujeres un puesto en los Grapo o su expulsión si se negaban a mantener relaciones sexuales con él.
Durante el juicio, en el que la Fiscalía pide entre 12 y 155 años de prisión para siete miembros de los Grapo -Martín Ponce, Mónica Refojos, Israel Torralba, Esther González, Manuel Pérez Martínez, alias camarada Arenas, Fernando Silva Sande y José Luis Elipe-, Martín Ponce aseguró que Silva Sande se creía un "cowboy". "Le gustaba mucho tirar de las escopetas recortadas y agujerear a los guardias de seguridad", aseguró en respuesta a las preguntas efectuadas por la fiscal Ana Noé. "Si le hubieran dejado hubiera acabado con el tercero de ellos", añadió.
Los hechos se produjeron a las 07.45 horas del 8 de mayo de 2000 cuando los terroristas, dirigidos según el Ministerio Público por Silva Sande, colocaron cuatro cargas explosivas al paso de un furgón de la empresa Prosegur que circulaba por la carretera provincial en dirección a la Gran Vía de Vigo y que trasladaba fondos a la sede del Banco de España en Pontevedra. Antes del atentado, según declaró Martín Ponce, Silva Sande dijo: "Hay que matarlos".
Martín Ponce declaró además que los entonces miembros del comando central de los Grapo consideraban "arriesgada" la operación contra el furgón blindado en Vigo, pero que Silva Sande "era el único que tenía voto" y que aseguró que "el problema de los anteriores fracasos en este tipo de acciones se debía a que siempre se les había dado la oportunidad de salir con vida a los vigilantes". Por eso, según declaró, Silva Sande añadió: "Hay que matarlos".
Tras la parada del furgón blindado, los acusados abrieron fuego contra los guardias jurados Gonzalo Torres Lage y Jesús Sobral Otero, que murieron en el acto, y un tercero, Manuel Espada Pérez, que resultó gravemente herido. Además, sufrieron lesiones otras tres personas que se encontraban en ese momento en el lugar de la explosión.
En su huida, los acusados abandonaron las tres bolsas de dinero que habían logrado extraer del furgón, ya que contenían moneda fraccionaria, así como tres artefactos explosivos. El atentado fue reivindicado por los Grapo mediante un comunicado que remitieron a varios medios de comunicación de Vigo.
Según Martín Ponce, la acción de Silva Sande "colmó el vaso" de la paciencia de los Grapo y desembocó en su expulsión del grupo terrorista. "Se le aparta por la masacre que llevó a cabo", dijo y agregó que su expulsión "le vino bien" ya que "a la gente como él se la ejecuta directamente". Según el acusado, la motivación del ex grapo para proponer las muertes de los guardias de seguridad y llevarlas a cabo era "escalar posiciones en la organización". Por esto -añadió- dijo a sus compañeros "que había que matarlos para que no dieran problemas".
Por su parte Silva Sande negó la autoría de las muertes y apuntó al Camarada Arenas como responsable último de los asesinatos. El ex dirigente de los Grapo reconoció, no obstante que como miembro de la "comisión política" de la organización terrorista conocía que la acción iba a realizarse.
Otro de los acusados, Israel Torralba asumió ante el tribunal presidido por el juez Alfonso Guevara la autoría intelectual del robo al furgón. "Yo lo preparé y presenté a un grupo de responsables", dijo, a pesar de que se negó a revelar los nombres de los miembros del comando operativo porque no es "un chivato".
En su declaración, Mónica Refojos reconoció formar parte de los Grapo desde 1998, pero se desvinculó del asalto al furgón policial de Vigo. Refojos también declaró que Silva Sande fue expulsado de la banda "por su comportamiento en Vigo".