X. M. C. / R. P. | OURENSE / A CORUÑA
El alcalde de Verín, Juan Manuel Jiménez Morán, ya cuenta con más de 300 avales de compromisarios -el mínimo está fijado en 243- para poder presentarse como candidato a la Presidencia del PP de Ourense, pero considera que su concurrencia está "en peligro" porque tiene constancia de que el presidente de la Diputación y máximo responsable del partido en estos momentos en la provincia, José Luis Baltar, les está pidiendo a algunos compromisarios que lo apoyaron que realicen una segunda firma de respaldo a su hijo, José Manuel Baltar Blanco, con lo que quedarían invalidados ambos avales por duplicidad.
Morán aclara que tiene constancia de que José Luis Baltar está intentando recoger "avales dobles", porque se lo han comunicado algunas personas a las que les pidió la firma. Y avisa de que si logra abortar su candidatura con este tipo de prácticas, para que se quede su hijo como único candidato, se convertiría en un "enorme escándalo de consecuencias imprevisibles", en el que también quedarían señalados los compromisarios que les firmaron a los dos aspirantes.
El alcalde de Verín considera que José Luis Baltar siente un "tremendo pánico" a que su hijo "se enfrente a las urnas" por primera vez, teniendo en cuenta que el voto es secreto y que puede producirse un vuelco de apoyos por parte de los compromisarios que firmaron presionados avales a favor de la opción de José Manuel Baltar. Aún permanecen sin recoger varias decenas de avales, que intentan conseguir los dos candidatos. Según fuentes próximas a Morán, la persona que está desarrollando esa función es José Luis Baltar para la candidatura de su hijo, mientras que Baltar Blanco se dedica a intervenir en actos públicos.
Morán aclara que no está intimidado por la ostentación que realiza Baltar Blanco al recoger miles de avales en la primera fase del proceso y cientos en la segunda, por encima del mínimo establecido, y advierte de que el único respaldo "concluyente" es el que darán los compromisarios en las urnas.
Sobre la polémica por el posible envío de observadores del PP al congreso del día 30, Morán consideró que "a nadie le puede parecer mal" que la dirección regional destine a un grupo de personas a que controlen el proceso, donde van a votar 1.200 personas. "Los observadores se limitarían a garantizar la libertad. Si una persona no quiere que se garantice la libertad sabrá por qué lo hace". Y agrega: "Yo soy un demócrata y sólo pido que se garantice la libertad de voto, que no esté nadie en los pasillos dando papeletas".
Desde el PP gallego, su portavoz parlamentario, Antonio Rodríguez Miranda, defiende la intervención de la dirección del partido en el congreso de Ourense con el objetivo de que se lleven a cabo "con transparencia y libertad". "Si alguien no tiene interés en esa transparencia y libertad es quien tiene que dar explicaciones", cuestionó Rodríguez Miranda.