M. VÁZQUEZ | SANTIAGO
Cuando se cumple el primer aniversario del paso del Klaus por Galicia, las huellas del ciclón aún pueden rastrearse con facilidad en los montes de las zonas que resultaron más afectadas. La limpieza y recogida de la madera que derribó el temporal -aproximadamente un millón de metros cúbicos- todavía es una tarea pendiente para algunos propietarios forestales, incluso para el millar que en su día decidió acogerse a las ayudas de la Xunta y dejar en sus manos las tareas de extracción.
Según el último balance dado a conocer ayer por la Consellería de Medio Rural, todavía el 13,4% del material cuya recogida asumió la Xunta en parcelas privadas continúa sin recoger. Son, en total, 26.781 metros cúbicos, una cifra muy pequeña en comparación con el volumen que resultó afectado en el conjunto de Galicia, pero cuya presencia en el monte resulta sorprendente tras las advertencias realizadas por la Xunta y el sector forestal sobre los peligros que supondría desde el punto de vista de los incendios, la propagación de enfermedades o la propia devaluación de la madera, retrasar en exceso las tareas de extracción.
La recogida y limpieza de los montes gallegos no es la única asignatura pendiente de la Administración gallega relacionada con el Klaus. Alguna de las líneas de ayuda incluidas en el decreto de medidas urgentes que aprobó el bipartito para paliar los efectos del temporal todavía sigue abierta. Es el caso de las subvenciones del IGVS para reparar daños en viviendas y construcciones particulares. De los 2,2 millones de euros disponibles, se han repartido hasta hoy 1,4 millones entre 1.172 solicitudes, pero todavía se gestionan un número indeterminado de expedientes de daños entre los que se repartirán otros 800.000 euros.
Pese a todo, la Xunta consideró ayer "cumplidos" los compromisos que se adquirieron tras el temporal gracias al "incremento presupuestario" realizado por el Gobierno de Feijóo para repartir, en total, 18 millones de euros en ayudas.