U. FOCES | VIGO
La última sesión del juicio oral contra los siete presuntos integrantes de los Grapo acusados del asalto al furgón blindado de Vigo en el año 2000, en el que murieron acribillados dos guardias jurados y un tercero resultó herido, concluyó ayer con el desalojo policial de la sala por orden del juez de la Audiencia Nacional Alfonso Guevara.
Los abogados de los siete imputados, Martín Ponce; Israel Torralba; Manuel Pérez, Camarada Arenas; Mónica Refojos; Esther González; José Luis Elipe y Fernando Silva Sande habían presentado las conclusiones y solicitado la absolución de todos al considerar que no hay pruebas para condenarlos, cuando el presidente del tribunal dio la última palabra a los acusados.
El primero en hablar fue Fernando Silva, que aprovechó la ocasión para negar la acusación de violación a otra de las procesadas, Esther González, que su antiguos compañeros de armas y la propia interesada formularon en la vista oral para explicar por qué poco después del asalto frustrado de Vigo fue expulsado de los Grapo.
"Prefiero la cárcel a la infamia", aseveró. Calificó de "venganza" de Arenas las acusaciones sobre la agresión sexual a Esther González que vertió Martín Ponce el primer día de juicio, y afirmó que Ponce fue el compañero herido en el atentado de Vigo. Reiteró, una vez más, que Arenas -secretario general del PCE(r)- es el máximo responsable de los Grapo. El magistrado, en varias ocasiones, le requirió que se ciñera al caso concreto de Vigo.
El resto de los acusados estaba en pie para ir tomando su turno de palabra. A Silva Sande le siguió José Luis Elipe, procesado como presunto falsificador de los documentos utilizados por la banda para comprar el coche que utilizaron en Vigo. Se dirigió a Silva Sande insultándole: "Yo soy comunista, tú eres un gusano", momento en el que el presidente del tribunal, Alfonso Guevara, ordenó a la policía desalojar la sala y dio por terminada la vista oral sin que el resto de procesados hablara. "Esto no es un circo ni un espectáculo", espetó el magistrado a los acusados. En el interior de la pecera, Martín Ponce y Israel Torralba gritaban al tribunal que era cómplice de Silva Sande, a la vez que intentaban zafarse a patadas de los policías que los desalojaron. A Mónica Refojos, que compartía el habitáculo con ellos, la sacaron en volandas.
Excepto José Luis Elipe, para quien la fiscal pide 3 años por falsificación, el resto de los procesados se enfrentan a penas de 146 años de cárcel. El Ministerio público retiró para todos, excepto para Esther González (156 años), la acusación de pertenencia a banda armada, porque ya habían sido condenados por ello. El comando que perpetró el atentado con bombas lapa en Vigo estaría formado, según la fiscal, por el propio Silva Sande, Israel Torralba, Martín Ponce, Mónica Refojos y Esther González. Camarada Arenas sería culpable "por el dominio de los hechos que se ejecutaban bajo su órdenes"