X. A. TABOADA | SANTIAGO
El Plan de Ordenación del Litoral fijará una amplia zona de protección máxima -en la que no se podrá construir- en la primera línea de playa, pero abre la mano al desarrollo urbanístico de los llamados "núcleos de identidad del litoral", 165 poblaciones de construcciones tradicionales pegadas al mar entre las que se encuentras las coruñesas de Redes, Seselle o San Andrés de Teixido. Para estas localidades, ubicadas en el área de máxima protección, habrá una excepción y la Xunta permitirá no sólo la rehabilitación de las viviendas ocupadas o abandonadas, sino que autorizará nuevas construcciones "por el interés social". "Con independencia del área en que se encuentren los núcleos clasificados como de identidad del litoral, se podrán establecer de manera motivada nuevos desarrollos urbanísticos necesarios para la satisfacción de las necesidades de crecimiento municipal en el marco de un desarrollo equilibrado y sostenible", se recoge en el Plan de Ordenación del Litoral. Para ello se fijan los criterios que deben seguir las intervenciones, como que respeten las morfología del núcleo, la relación con el paisaje, que los usos sean acordes con los existentes, que presten especial atención al tratamiento de la fachada marítima o que contribuyan a llenar las áreas sin ocupar en el interior de las poblaciones.
Cumpliendo estos requisitos, la Xunta no pondrá impedimento a los nuevos desarrollos urbanísticos en esta zona tan sensible del litoral, aunque los problemas pueden llegar por la aplicación de la ley de costas, muy restrictiva con cualquier intervención en su ámbito de competencia, que suele afectar a la primera línea de construcciones de estos núcleos tradicionales.
Pero la Xunta confía en sortear el bloqueo de la Administración del Estado apelando a una excepción recogida en la ley de costas al declarar las intervenciones urbanísticas de interés social y público. Con este respaldo de la Xunta, los promotores encontrarían un argumento institucional para justificar y motivar tanto la rehabilitación de viviendas abandonadas como nuevas construcciones ante la Demarcación de Costas del Estado. Así ya no tendrán que defender en solitario, sin el amparo de la Administración autonómica, las intervenciones que planteen. "Se trata de poner en valor estos núcleos, para que no se arruinen por el abandono. No podemos decir que no se puede hacer nada", asegura el director xeral de Sostibilidade e Paisaxe, Manuel Borobio.
Ésta no es la primera vez que la Xunta trata de proteger y normalizar la situación de estos núcleos tradicionales a pie de costa. A finales de 2008, el Parlamento gallego acordó por unanimidad incluir una enmienda a la Lei de Vivenda para legalizar este tipo de asentamientos y preservarlos así de las restricciones que introduce la ley de costas en primera línea de mar. Aquella decisión no gustó al Gobierno, que consideró que la ley invadía sus competencias y por ello la recurrió al Constitucional, que en el mes de agosto paralizó la construcción en estos núcleos mientras no se resuelva el recurso planteado por el Ejecutivo.
¿Qué pretende la Xunta con esta nueva medida incluida en el POL? Además de revitalizar estos núcleos, el plan del litoral señala otros objetivos generales como potenciar la imagen que se tiene desde el exterior, tanto desde el mar como desde tierra; impulsar el desarrollo de los sectores estratégicos de su actividad, y apoyar un modelo de ordenación que favorezca el desarrollo del patrimonio existente, prestando especial atención al mantenimiento de la trama tradicional y su relación con el paisaje.
El director xeral de Sostibilidade e Paisaxe explicó también que la Xunta analizará "uno a uno" los casos de los chiringuitos para decidir si permite su implantación en las zonas de playa de su competencia, aunque recordó que la mayor parte de ellos están en el área que gestiona Costas del Estado. En este sentido, Borobio aseguró que la Xunta establece "regulación específica" para playas y sistemas dunares en el Plan de Ordenación del Litoral, que reiteró que prevé que esté aprobado en diciembre de este año. "El permiso para los chiringuitos tendrá que ser caso a caso", dijo, porque hay equipamientos que "mejoran la dotación de la playa", pero también "construcciones que no van a poder estar". Sobre si hay una protección específica para las islas, el director xeral indicó que "depende qué islas". "Las que ya tienen protección, estarán siempre en zona de protección ambiental o de mejora", dijo.