M. VÁZQUEZ | SANTIAGO
Los planes de la Xunta para poner coto al ladrillo en la costa gallega afectarán a más de la mitad del suelo calificado como urbanizable en el litoral de A Coruña. Los 47 concellos costeros de la provincia tendrán que adaptar sus previsiones de crecimiento urbanístico para los próximos años a las limitaciones que fija el Plan de Ordenación del Litoral (POL), que en el conjunto de Galicia vetará por completo la construcción de nuevas edificaciones en casi 3.000 hectáreas todavía vírgenes.
Aunque el documento deberá someterse aún a consultas con todos los ayuntamientos afectados, el proyecto inicial prohíbe o impone serias restricciones a la edificación en el 52,45% de la superficie calificada como urbanizable en la costa coruñesa. Son, en total, 2.961,85 hectáreas próximas a la costa o a cuencas fluviales que la Xunta ha decidido proteger y preservar del desarrollo urbanístico por su valor natural o por la sobreexplotación a la que se han visto sometidas en las últimas décadas. En el resto de la superficie urbanizable de la costa coruñesa -2.684,64 hectáreas- el plan no pone objeciones al desarrollo urbanístico. Los concellos tendrán vía libre para mantener sus planes para estas zonas, ubicadas eso sí en la franja más alejada de la fachada litoral y sometidas por tanto a mucho menos presión urbanística.
El POL divide los 956 kilómetros de la costa coruñesa en cuatro grandes áreas -A Costa da Morte, Arco Bergantiñán, golfo Ártabro y Rías Altas- aunque no todas se verán afectadas por igual. En términos absolutos y atendiendo sólo a la franja sometida en el documento a la máxima protección ambiental, A Costa da Morte y el llamado golfo Ártabro (que abarca desde la ría de A Coruña hasta Ferrol) será donde el veto a la construcción afecte a más superficie, con 428,16 y 620,09 hectáreas blindadas frente al ladrillo en cada una de ellas. En el Arco Bergantiñán se prohibirá la construcción en otras 69,77 hectáreas muy próximas a la costa y en las Altas el veto se extenderá a 149,73 hectáreas.
En total, el POL prohibirá levantar nuevas construcciones en el 22,45% de la superficie costera urbanizable de A Coruña o lo que es lo mismo, preservará como están 1.267,75 hectáreas que los concellos del litoral ya habían incluido en sus planes de expansión urbanística. A esta franja pertenecen algunas de las parcelas más atractivas para los promotores precisamente por su proximidad a la primera línea de costa. Y es que pese a tener una anchura variable en cada zona, más del 90% del territorio calificado de máxima protección está a menos de 500 metros del mar.
El POL, con todo, no sólo utilizará la prohibición como herramienta para proteger la costa de un crecimiento urbanístico desaforado y sin control. El documento se vale también de otra figura de protección que engloba áreas menos próximas a la línea de costa pero también por ello mucho más urbanizadas. En estas zonas se podrá seguir construyendo pero con fuertes restricciones ambientales y paisajísticas que buscan a la vez preservar el medio natural y la fisonomía de estos núcleos promoviendo un desarrollo urbanístico sostenible.
Es la llamada área de mejora ambiental y paisajística, una franja que se extiende en el caso de la provincia de A Coruña a lo largo de 1.694,1 hectáreas urbanizables, el 55% de las que delimita el POL en toda Galicia. El futuro desarrollo de esta "tercera línea de costa" también resulta clave ya que es el territorio que ha estado sometido a las mayores transformaciones urbanísticas en las últimas décadas y que, precisamente por ello, no puede seguir soportando la misma presión. Por zonas, A Costa da Morte vuelve a ser la más afectada, con 863,99 hectáreas declaradas de mejora ambiental y paisajística, y la parte coruñesa de las Rías Altas, la que menos, con sólo 151,73 hectáreas en las que la construcción será posible pero respetando estrictos criterios ambientales y paisajísticos.
Sin embargo, en términos relativos el área con mayor protección no sólo de A Coruña sino de toda Galicia son las Rías Altas, la costa en la que una mayor proporción de superficie urbanizable -el 45,4%-quedará blindada una vez se apruebe el Plan de Ordenación del Litoral. Medio Ambiente atribuye este elevado grado de protección al hecho de que también es el tramo de costa gallega más virgen y con menos presión urbanística: apenas 330 hectáreas calificadas como urbanizables de las que sólo en 28,55 se dejará vía libre a los concellos. El extremo contrario es el Arco Bergantiñán, donde el veto sólo afecta al 14,4% de la superficie donde se prevé construir.