PILAR MERA | A CORUÑA
La entrevista del presidente de Sogama, Luis Lamas, publicada en LA OPINIÓN el pasado domingo, en la que daba por hecho que la Xunta construirá otra incineradora en el sur de Galicia, sigue levantando polémica. El PSdeG exigió ayer al conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, que aclare si está previsto hacer otra planta en la comunidad, al tiempo que criticó la apuesta de la Xunta del PP por este modelo de eliminación de residuos.
A través de un comunicado, la ex conselleira Carmen Gallego pidió a Hernández "que ratifique o desmienta claramente las declaraciones hechas por el presidente de Sogama, en las que hablaba de un proyecto para una nueva incineradora en el sur de Galicia". Gallego se refería a la entrevista que Lamas concedió a La Nueva España, el periódico asturiano del mismo grupo editorial que LA OPINIÓN, que publicó las declaraciones el pasado domingo. En la entrevista, Lamas aseguraba que aunque "todavía no se sabe cuándo se llevará a cabo, la idea es hacer otra planta para reducir sobre todo los gastos de transporte". El PSdeG, que también cargó contra Lamas por "reconocer en Asturias lo que oculta en Galicia", exigió "claridad" a la Consellería, al tiempo que acusó al Gobierno gallego de "anteponer la facturación y los megavatios al medio ambiente y el desarrollo sostenible", en alusión a los beneficios que reportan las incineradoras como generadoras de electricidad -Sogama es propiedad en un 51% de la Xunta y en un 49%, de Fenosa-.
Durante una visita a un colegio compostelano para fomentar el reciclaje, Lamas insistió ayer en que es "evidente" que las instalaciones de Sogama en Cerceda "están saturadas", por lo que la solución "parece clara" y pasaría por la construcción de nuevas instalaciones, aunque evitó aventurar dónde deberían ubicarse porque esa decisión compete a la Xunta. "El dónde nos lo tienen que decir", dijo. El proyecto para construir una segunda Sogama no es nuevo. Según el PSdeG, la Xunta de Manuel Fraga ya tenía previsto hacer otra incineradora e incluso había escogido el lugar donde se ubicaría: el ayuntamiento ourensano de Melón, por estar a medio camino entre Ourense y Santiago y por sus buenas comunicaciones por autovía.