P. MERA | A CORUÑA
Durante unos meses parecía que las aguas del BNG habían vuelto a su cauce y que entre los nacionalistas gallegos reinaba la tranquilidad. Pero las ya clásicas guerras internas del Bloque han vuelto a resurgir, y, de nuevo, de la mano de Xosé Manuel Beiras. El histórico dirigente del BNG exigió ayer a la dirección de la formación frentista que convoque este año una asamblea nacional ordinaria, el órgano donde los nacionalistas gallegos eligen a su Executiva y a su líder, cargo que ahora ostenta Guillerme Vázquez.
Antes de dar una conferencia en A Coruña, Beiras subrayó ayer que en la asamblea extraordinaria celebrada en mayo tras la derrota en las autonómicas de marzo -cónclave en el que la UPG consiguió colocar a Vázquez como líder de la formación frentista- "se quedó en que en un plazo de un año o año y medio se convocaría una asamblea ordinaria". El plazo comienza a expirar y el portavoz de Encontro Irmandiño, una de las corrientes críticas que integran el BNG, exige que se cumpla la promesa. Para Beiras, es "lógico y necesario" convocar esta asamblea antes de las municipales (previstas para mayo de 2011) para reflexionar "a fondo" sobre la política local y trazar "las líneas estratégicas" del BNG en las elecciones. Además, desde Encontro Irmandiño recuerdan que los Estatutos del BNG obligan a convocar una asamblea ordinaria cada dos o tres años como máximo, y el anterior cónclave de este tipo (el de mayo de 2009 fue extraordinario) fue en 2006. Para este grupo, "el BNG que salga de la próxima asamblea debe ser más lúcido, más acertado y más fuerte".
El guante lanzado por Beiras y los suyos pone en una difícil situación a la otra corriente minoritaria en el Bloque: Máis BNG, el grupo liderado por Carlos Aymerich. Este movimiento, nacido al abrigo de Anxo Quintana y sus colaboradores más cercanos, también pretendía que el BNG renovase sus órganos de dirección este año, antes de las municipales de 2011.
De hecho, la convocatoria de una asamblea nacional fue una de las principales demandas formuladas por el propio Aymerich durante su discurso en el acto de constitución de Máis BNG, celebrado en noviembre del año pasado en Santiago. En aquel acto, el portavoz parlamentario del Bloque hizo un llamamiento para que la formación frentista convocara una asamblea nacional antes de las municipales para "superar" la "sensación de interinidad" que, según él, se había transmitido en el cónclave de mayo, cuando el candidato de UPG, Guillerme Vázquez, fue elegido nuevo portavoz nacional entre las críticas de las otras corrientes del BNG. "Tiendo la mano a todo el Bloque para celebrar una asamblea de todos en 2010", dijo hace cuatro meses Aymerich, que además exigió que la siguiente asamblea fuera abierta para todos los militantes, al contrario que la de mayo de 2009, cuando sólo pudieron votar los delegados elegidos por las asambleas comarcales.
Sin embargo, el líder de Máis BNG podría tener que retractarse y retirar su exigencia sobre la renovación de la cúpula del partido. Y es que la gran mayoría de la treintena de alcaldes nacionalistas que gobiernan en concellos gallegos son simpatizantes de la corriente que lidera Aymerich. Y estos regidores prefieren no desenterrar los conflictos internos del BNG, al menos no en una asamblea preelectoral que podría poner en peligro sus candidaturas. Las presiones del lobby municipal de Máis BNG quedarán patentes en la reunión que mantendrá hoy la dirección de este movimiento, un encuentro en el que prevén aclarar su postura.
En cualquier caso, la última palabra sobre esta convocatoria la tiene la mayoritaria UPG, en principio partidaria de retrasar la asamblea para después de los comicios, y en última instancia, el Consello Nacional que se reúne este sábado para resolver la polémica.