D. DOMÍNGUEZ | SANTIAGO
Un año de destrucción de las "conquistas" logradas por el Gobierno bipartito con el objetivo de beneficiar a intereses privados. El nacionalista Carlos Aymerich insistió en su propuesta de consenso, pero cargó contra la gestión de la Xunta de Alberto Núñez Feijóo. "Esta actitud recuerda peligrosamente los años más oscuros del fraguismo", clamó desde la tribuna del Parlamento.
El portavoz del BNG centró su discurso en los incumplimientos de las promesas electorales de Feijóo y en lo que entiende un proceso de privatización para favorecer a empresas afines, por ejemplo, en el sector eólico. "La nueva ley eólica, aprobada por el trámite de urgencia, le permitirá adjudicar los megavatios eólicos a sus amigos y patrocinadores, como en los viejos tiempos", le espetó.
Su discurso invocó varias de las promesas realizadas por Feijóo durante la campaña electoral del año pasado y se centró en las áreas sociales para argumentar sus críticas.
La educación y la sanidad centraron el núcleo duro de la argumentación de Aymerich, que denunció el incremento de las listas de espera en cirugía en 8,6 días y de 14 en el de las mamografías.
Su dureza aumentó cuando denunció el cirre de las unidades de atención integral a la mujer. "No crearon ninguna. Bien al contrario: su contribución a la salud de las mujeres fue cerrar la unidad de preparación al parto del hospital de A Coruña para ampliar la cafetería", espetó el nacionalista.
En esta política privatizadora señaló los nuevos hospitales de Vigo y Pontevedra, que la Xunta prometió empezar el próximo año y que incorporarán a la iniciativa privada.
Aymerich insistió en el área de bienestar, de la que se ocupó durante la pasada legislatura el ex portavoz nacional del Bloque, Anxo Quintana. Denunció que mientras el número de personas con derecho a una prestación por libranza de cuidador ascendía a 32.000 personas el número de cuidadores dados de alta en la Seguridad Social era apenas de 8.000 el pasado día 8. "Hay mucha propaganda y muy poca información", cargó. En este sentido, lamentó los despidos en el Consorcio Galego do Benestar y Seaga, desmantelando un servicio básico para la ciudadanía.
El Estatuto pasó a un segundo plano, lo que no impidió al portavoz del BNG denunciar que Feijóo no fije plazos. "Bastó que don Mariano (Rajoy) dijese que no es una prioridad para que usted guardase la reforma en un cajón", zanjó.
El Xacobeo y la gestión de Roberto Varela al frente de la Consellería de Cultura se convirtieron en una de las principales dianas contra las que disparó Carlos Aymerich. El portavoz nacionalista cargó contra una organización "paralizada" incapaz de invertir los negativos datos de enero, donde descendieron pernoctaciones y visitas a la comunidad. "No se trata de que las cifras sean peores que las de 2004, el anterior Año Santo. Es que son incluso peores que las del año anterior", clamó.
El representante del BNG incluso olvidó la estrella del emblema de su formación y lamentó que el Papa Benedicto XVI apenas pueda pasar "unas horas" en Santiago y no pueda aprovechar "los cuatro días que va a pasar en Portugal el próximo mes de mayo".
Esta concesión a la Iglesia tan poco habitual en el BNG le sirvió al portavoz del PP, Manuel Ruiz Rivas, para añadir retranca a un discurso en el que se preguntó si Aymerich "quiere ser el timón de la barca de Pedro o el conductor del Papamóvil".