ÁNXEL VENCE
Un astronauta japonés acaba de poner en órbita a Vigo sin más que colgar en Internet la foto aérea -o para ser exactos: espacial- de la ría que mece a la más poblada ciudad de Galicia. Miles de personas de todo el mundo supieron ayer de la existencia de la urbe y de este reino gracias a la imagen que Soichi Noguchi presentó en forma de acertijo que venía decir algo así como: "Adivine usted el nombre de esta ciudad de Europa". No todos acertaron la respuesta, pero eso es lo de menos.
Noguchi, navegante espacial y viejo lobo de la galaxia, había alcanzado ya cierta celebridad al demostrar con otra de sus fotos que las pirámides de Egipto sí pueden verse -contra lo que se creía- desde las naves que giran sin descanso alrededor de nuestro planeta. Ahora acaba de dejar claro que incluso un japonés catapultado a la estratosfera puede apreciar y retratar las bellezas de este lugar más bien incógnito y generalmente cubierto de nubes en el que vivimos los gallegos.
Desconocida como es Galicia para el resto del mundo, no extrañará que algunos internautas confundiesen en principio a Vigo con Estambul y a su ría con el Estrecho del Bósforo que separa la ribera asiática de la europea en esa ciudad turca. Craso y hasta fatal error si se tiene en cuenta que los celtistas tienden a apodar de turcos a los seguidores del Deportivo, del mismo modo que estos últimos tachan de portugueses a los hinchas del Celta. Poca gracia habrá de hacerles a los vigueses aficionados al fútbol que sitúen a su ciudad en Turquía; pero ya se sabe que la geografía es una asignatura pendiente no sólo en España, sino en el mundo en general.
Esas son, en todo caso, cuestiones menores de puro anecdóticas. Importa mucho más la contribución que -seguramente sin pretenderlo- ha hecho el astronauta Noguchi al conocimiento de la existencia de Galicia en el resto del planeta. La foto de la ría de Vigo tomada desde el espacio y luego difundida por el japonés en las redes sociales de internet es una ayuda impagable para la promoción turística de este reino: particularmente en un Año Santo como el actual que con tan mal pie había comenzado.
Agradecidas como de costumbre, las gentes de este país tardaron apenas unas horas en organizar un grupo de apoyo en Facebook que aboga por declarar hijo adoptivo de Vigo al cosmonauta nipón. Alegan con muy sensato criterio los promotores de la afiliación que el bueno de Noguchi ha llevado "literalmente" el nombre de Vigo "a lo más alto", dado que la tan mentada foto fue tomada desde el elevado mirador de la Estación Espacial Internacional. De ahí, que en lógica consecuencia, muestren su deseo de ver a Soichi "desfilando por la Gran Vía" y presionen al alcalde Abel Caballero para que invite al japonés a visitar la ciudad.
Llevan toda la razón. Aunque sorprenda, no deja de resultar agradable que Galicia sea -por una vez- noticia a causa de una anécdota tan leve y feliz como la que ha originado el fotógrafo espacial Noguchi. Lo habitual, como se sabe, es que a este reino lo sitúen en el mapa del mundo y de la CNN sucesos desgraciados tales que la marea negra del Prestige, una epidemia de vacas locas, una devastadora oleada de incendios o cualquier otra de las desdichas que periódicamente amargan la vida a los gallegos.
Frente a esa imagen sombría que en nada favorece la afluencia de viajeros a esta esquina de la Península, hay que agradecer en lo que vale la promoción que -sin cobrar un duro- está haciendo a favor de los intereses turísticos de Galicia el astronauta Soichi Noguchi. Entre su espectacular foto de la ría de Vigo y la inesperada visita del Papa a Santiago, malo será que las pobres cifras de visitantes registradas hasta ahora en la contabilidad del Xacobeo no crezcan lo bastante como para levantarle la paletilla al PIB de Galicia en esta hora de crisis. Parece lógico que tales bicocas nos caigan del cielo.