M. VÁZQUEZ | SANTIAGO
Abandonar la actividad cuando no existen ayudas institucionales ni posibilidad de vender la cuota láctea asignada a otro ganadero se ha convertido en una decisión cada vez más difícil para los productores de leche. Sin embargo, y ante un panorama tan desolador como el que dibujan los 13.500 euros de pérdidas con los que se estima que cerrarán la campaña las explotaciones gallegas, decenas de ganaderos siguen arrojando la toalla a un ritmo continuo y alarmante. La crisis de precios, que ha situado los ingresos del productor en mínimos históricos, sumada a la edad media de muchos de los ganaderos de la comunidad, que tampoco ven solución de continuidad para sus granjas por la falta de relevo, explican por qué sólo en las dos últimas campañas lácteas más de 1.800 explotaciones echaron el cierre en Galicia.
Muchos de estos productores, sin embargo, todavía mantienen la esperanza de poder recuperar parte de lo que invirtieron en adquirir su mayor patrimonio: la cuota. Por eso, y ante la prohibición de las operaciones de compraventa entre ganaderos y la falta de planes de abandono por parte del Gobierno central desde el año 2007, cada vez son más los que prefieren ceder su cuota, incluso gratis, antes que perderla a manos de la reserva nacional, que absorbe automáticamente toda la leche que lleva al menos un año sin producir.
La crisis ha disparado las cesiones de cuota entre los ganaderos gallegos hasta el punto de que si en la campaña 2008/2009 fueron 609 los productores que pusieron en alquiler sus derechos de producción, en la campaña actual la cifra se ha disparado un 153%, hasta llegar a los 1.543. Esto significa que en los dos últimos años casi el 17% de los productores que hay en Galicia tuvieron que recurrir a la cesión temporal de cuota para no perder para siempre su derecho de producción, una maniobra que desde los sindicatos agrarios atribuyen al "apego" de los granjeros a un patrimonio que no quieren tener que abandonar a cambio de nada.
La "confianza", como apunta Javier Iglesias, de Unións Agrarias, en que el Ministerio de Medio Ambiente impulse un nuevo plan de abandono para hacer más suave la salida, explica por qué muchos ganaderos recurren a la cesión de cuota una vez dejan la actividad. "Puede haber alguien que, de forma puntual, tenga mucha necesidad de cuota porque produce muy por encima de la que tiene, pero en la práctica la gente quiere dejar de producir manteniendo su cuota viva y la forma es dejarla en manos de otros ganaderos", explica Francisco Bello, secretario xeral de Xóvenes Agricultores.
Este incremento de las cesiones temporales puso en lo que va de campaña un total de 67,2 millones de kilos de leche gallega en el mercado del alquiler, una cifra que triplica la del periodo 2008/2009 -21,8 millones-.
Según los datos de la Consellería de Medio Rural, esto significa que sólo durante las dos últimas campañas el sector lácteo gallego cedió el 4% de la cuota total que tiene asignada (2.228 millones de kilos). Y esa cantidad de leche podría engrosar en un plazo de dos años la reserva nacional.
La única salida para estos 1.543 productores que se aferran a sus derechos de producción sería volver, encontrar relevo para su explotación o marcharse con los bolsillos vacíos. Pero como reconoce Javier Iglesias, "en el sector lácteo, un ganadero que abandona es un ganadero irrecuperable". "De seguir así la crisis, lo único cierto es que habrá muchas explotaciones que no dejarán la actividad por decisión propia sino que acabarán siendo embargadas", pronostica.