X. A. TABOADA | SANTIAGO
El acuerdo entre PP y PSOE, que sería el primero de la legislatura, para reformar la Lei do Solo se ha complicado a raíz de que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, dejara abierta la puerta a construir una piscifactoría en Touriñán. Pero los socialistas no tiran aún la toalla. Fían todas las posibilidades de conseguir el pacto a una reunión este lunes con el PP, en la que esperan un pronunciamiento claro por parte del que fue su interlocutor, Román Rodríguez, durante las semanas que se estuvo negociando la reforma en ponencia parlamentaria y con el que se llegó a cerrar el pacto.
Si el Partido Popular refrenda las palabras de su presidente, el acuerdo se romperá definitivamente y el PSOE, que ha abierto un proceso de reflexión interna, se abstendrá en la votación final del pleno del próximo martes. "Si es así y se mantiene lo que dijo Feijóo, no hacemos falta. Para este viaje sobran las alforjas del PSOE", aseguró ayer la coordinadora de Territorio socialista y representante de la ponencia que se encargó de la reforma de la Lei do Solo, Mar Barcón.
Aunque parece del todo improbable que el PP cambie la opinión expresada el pasado jueves por su presidente, el PSOE quiere dar a los populares una última oportunidad. "A lo mejor hay algo que no conocemos o puede que incluso Feijóo no se explicara bien. Pero en todo caso queremos hablar con los interlocutores del PP en todo el proceso para transmitirle nuestra perplejidad por las palabras del presidente de la Xunta", advirtió Barcón, quien sostiene que las aseveraciones del titular del Gobierno gallego "no son concordantes" con lo pactado en el Parlamento.
Tras la reunión con el PP, el PSOE tomará una decisión definitiva en el seno del grupo parlamentario, en el que al menos tres diputados estrechamente vinculados a Pérez Touriño, Ismael Rego, María José Caride y Pablo López, están en desacuerdo con la posibilidad de apoyar la Lei do Solo.
El voto favorable de los socialistas está condicionado a que el polémico artículo 39 de la ley se interprete como un veto a la construcción de piscifactorías en la Red Natura y, singularmente, a la que Pescanova tiene proyectada en cabo Touriñán. Tal como se acordó su redacción, los socialistas entienden que la Red Natura está a salvo de cualquier actividad industrial, por lo que no se podría construir una piscifactoría en Touriñán.
Pero los populares interpretan que en principio no se veta ningún proyecto, aunque para sacarlo adelante debería contar previamente con un informe favorable de la Xunta y que además se ajuste a la normativa medioambiental autonómica, estatal y europea, lo que supone introducir muchas más cautelas y exigencias que las requeridas hasta ahora.
Sin embargo, este precario pacto saltó por los aires cuando Alberto Núñez Feijóo intervino en el debate y aseguró que es a la Xunta la que le corresponde aplicar las leyes y evaluar los proyectos dentro de las directivas europeas. "Las instalaciones acuícolas tendrán que cumplir con la normativa comunitaria y se pueden instalar en la Red Natura. Corresponde a la Xunta evaluar y autorizar las plantas acuícolas y eso es lo que vamos a aplicar en Touriñán", dijo tras el Consello del pasado jueves.
"La reacción de Feijóo no tiene lógica y fue muy virulenta, como diciendo 'vamos a ver si reventamos el acuerdo'. Si de las leyes hace interpretaciones tan peculiares, hace un flaco favor al sistema democrático. Lo que queremos saber es si el PP mantiene también esta postura", añade Barcón.