JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS
La decisión del presidente Núñez Feijóo de enviarle una carta personal a José Luis Rodríguez Zapatero para buscar una salida a la ley gallega de cajas ja resucitado una cuestión hasta ahora incógnita: la posición del Banco de España ante a la fusión.
Y es que por el momento todos los pasos realizados por la Xunta con el apoyo del BNG parecen haber dado por supuesta la autorización final, pero el propio Miguel Ángel Fernández Ordóñez, durante su visita a Galicia, advirtió en Vigo que la última palabra es suya. Y podrías ser negativa.
En ese sentido habría ido la insinuación del líder del PSdeG en el último Debate sobre el Estado de la Autonomía. Es un secreto a voces que Manuel Vázquez maneja datos sobre posibles decisiones del Banco de España, y serían datos que él interpreta como negativos para la solvencia de la operación.
En todo caso, es poco probable que Zapatero modifique la posición del secretario de Estado, Gaspar Zarrías, y en ese sentido ratificará, si responde, la posición hasta ahora conocida: habrá desbloqueo si la Xunta acepta el informe del Consejo de Estado sobre varios artículos de la ley.
¿Y si no...?
Al Gobierno gallego le quedan pocas bazas, salvo la de esperar la decisión del Tribunal Constitucional y confiar en sus argumentos. El recurso contra el FROB, que no paraliza el Fondo, era una de las últimas y la carta de Feijóo a Zapatero es, quizá, el políticamente definitivo.
La cuestión ahora consiste en saber qué podría pasar si la fusión no se realiza. Descartado en principio que cada una de las cajas siga en solitario, la vía lógica sería la de los SIP: Caixa Galicia tiene una posibilidad con Caja Madrid y Caixanova -cuyo presidente, Fernández Gayoso, podría retirarse este año- con Cantabria, Navarra y alguna otra.
La hipótesis de fusiones frías -el Banco de España la preferiría en el caso gallego, entre otras razones porque no vería clara la solvencia de la resultante, a pesar de la extraña auditoría encargada por la Xunta- se abriría si un posible acuerdo sobre la ley de cajas implicase la eliminación definitiva del veto a los SIP. Y esa es otra de las claves que se manejan en este cada vez más complicado asunto.
Más madera
Otro secreto a voces es el que se refiere al malestar, creciente, en el sector del PP de Ourense que se opuso a José Manuel Baltar durante el reciente congreso provincial popular. Entienden los críticos que la actitud de la dirección gallega es inaceptable y concentran su malestar en el secretario general, Alfonso Rueda.
A Rueda -y al delegado de la Xunta en la provincia, Rogelio Martínez- lo acusan los críticos de "plegarse" a lo hace Baltar Blanco, de quien sospechan que prepara una especie de militancia alternativa, una base propia por si en el futuro hubiese problemas.
Desde que es presidente, y según su propia declaración, José Manuel Baltar ha promovido una afiliación masiva -que habría sobrepasado ya el millar de nuevos militantes- en el PP de Ourense, campaña que habría dado algunas altas llamativas, entre ellas la del ex número dos del PSdeG. Un secreto a voces es también la posibilidad de que Baltar convenza a al menos a dos cargos del BNG-uno de ellos en A Bola- para que fichen por el PP, lo que aumentaría el recelo de los críticos e incluso el malestar de algunos que hasta ahora no son.
Protomártir
Otro secreto a voces: el de la dimisión -no aceptada- de un alto cargo del PP. Por razones personales. Eso dijo.