JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS
Ratificado por la evidencia presupuestaria -los trabajos del equipo de la ministra Elena Salgado para elaborar las cuentas del Estado de 2011 están muy avanzados- lo que era un secreto a voces se ha convertido en un hecho oficial: habrá tijera en las infraestructuras gallegas. Lo confirmó la Xunta que preside Núñez Feijóo, y con detalles.
Los recortes que se admiten también por Fomento, a la espera de que su titular, José Blanco, lo confirme tras varias negativas en las últimas semanas, afectan a proyectos estratégicos claves para abrir la Galicia interior. En concreto, las prometidas autovías de Lugo a Ourense y Santiago, que serán frenadas ad calendas graecas.
La decisión, aunque oficialmente "se comprende", ha sentado mal en un amplio sector del PSOE gallego, que confiaba en los proyectos de Blanco como elemento en el que apoyar su futuro electoral. Y especialmente molesto estaría el alcalde de Lugo, José López Orozco.
Con todo, el recorte, afectará también a otras obras claves, entre ellas varias licitadas o en trance de hacerlo. En concreto, a proyectos de alta velocidad ferroviaria, esta vez en el sur de Galicia y en la conexión con Oporto, reivindicada como clave por, entre otros, el conselleiro Agustín Hernández.
Más tensión
Pero esos reveses -que demuestran, según un dirigente del PSdeG que "no todo el monte de Fomento es orégano"-, habrá otros focos de tensión tras el verano. Sobre todo cuando se den a conocer nuevas medidas restrictivas por el Gobierno de Rodríguez Zapatero a la vista de las previsiones del Fondo Monetario Internacional.
Casi nadie duda ya de que no sólo se verán afectados los plazos, que sin duda, sino alguno de los otros proyectos que José Blanco anunció. Y se recuerda como significativa una frase reciente del ministro: "no se pueden -dijo- gastar mil millones para ahorrar diez minutos en un viaje".
En esa línea, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, pidió a Blanco -y de momento no se le ha negado en Madrid- que, además de criterios estrictamente financieros se tengan en cuenta para algunas obras, otros de carácter social. Y, por supuesto, también político-electoral, aunque este matiz se deja a un lado a la hora de explicar las prioridades a los ciudadanos.
Otra bronca
Otro secreto a voces se refiere a la distinta, y tensa en algún caso, acogida a la propuesta de Núñez Feijóo para reabrir la reforma del Estatuto. Y sobre todo su referencia al concepto "nación" tras la sentencia del Tribunal Constitucional.
Intramuros, y aunque una gran mayoría de los Populares consideran que el término no es adecuado, tal como cree su líder Mariano Rajoy, una parte entiende que "no estorbaría" en el preámbulo. Y además permitiría mantener un segmento del voto galleguista que dio al PP sus mayorías.
En el PSdeG de Manuel Pachi Vázquez no se descarta un acuerdo, también en ese terreno, con el PP aunque no hay unanimidad. Tampoco en el BNG, donde Anxo Quintana acaba de afirmar su posición en contra de la propuesta de incluir como definición la de "Galicia, nación de Breogán".
Los efectos
Sobre esto, y en todo caso, se valora desde la izquierda la posibilidad de que la división podría causar efectos negativos en los pactos municipales. Por eso alguien habló ya de "una oferta trampa de Feijóo".
Es conocida la tesis de Rajoy Brey -que ahora respaldaría, en términos de Estado, el PNV- de que debería gobernar la lista más votada. Una tesis reiteradamente rechazada sobre todo desde el PSOE, aunque también por otros partidos.