X. G. | A CORUÑA
La construcción necesita un rescate similar al que se le ofrece a la banca a través del FROB. Esto es lo que transmitieron ayer los representantes de un sector acuciado por el desplome de la vivienda residencial y que ahora observa con alarma el recorte de 6.400 millones anunciado por el Ministerio de Fomento. La patronal del sector, representada por la Confederación Nacional de la Construcción, aseguró ayer que los recortes de inversión en obra civil provocarán la desaparición de un "inestimable" número de empresas, por lo que pidieron al Gobierno un plan de reestructuración para el sector.
Con el objetivo de que el Gobierno central aumente los ingresos y estos repercutan en la obra pública, la patronal propone al Ejecutivo que fije tasas o peajes en las autovías. Fue precisamente por la extensión de los peajes a todas las autovías del norte de Portugal por lo que empresarios y ayuntamientos limítrofes se movilizaron en los últimos meses para evitar su aplicación. Como medidas para paliar los efectos del tijeretazo metido por Fomento al gasto en infraestructuras, los empresarios de la construcción también proponen incrementar los ingresos fiscales con los impuestos sobre los carburantes o el transporte de mercancías por carretera y se ponga en marcha el Plan Extraordinario de Infraestructuras.
Según un comunicado conjunto de la patronal, que agrupa asociaciones sectoriales como Seopan, ANCI, Aerco y Cepco, ese plan debería incluir ayudas fiscales y crediticias del Instituto de Crédito Oficial (ICO) en la misma línea que las concedidas a otros sectores como la banca, las cajas de ahorros, el automóvil o la siderurgia. Asimismo, solicitaron que se busquen "yacimientos de gasto no productivo" para compensar la reducción de inversiones prevista para el año que viene, y que el recorte no se amplíe en los presupuestos para 2011.
Por lo que se refiere a 2010, indicaron que si Fomento no paga obras en lo que queda de año muchas empresas del sector entrarán en "situaciones concursales que pueden acabar en quiebras provocadas no por los mercados, sino por la política gubernamental".
El presidente de la Asociación Nacional de Constructores Independientes (ANCI), Jaime Lamo de Espinosa, señaló que la reestructuración puede ser "caótica", y que la única manera de frenarla es que el Gobierno se plantee recortes de gastos no productivos antes de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Añadió que, de este modo, se podría "recomponer presupuestariamente" las cifras del Ministerio de Fomento y "todo el esquema de inversión pública".
El presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), Juan Lazcano, explicó que los recortes provocarán una reestructuración "intensa y rápida" que tendrá "graves consecuencias para la actividad, el empleo y los ingresos públicos".
La patronal señaló que por cada millón de euros que deje de invertirse en infraestructuras, la Administración pública dejará de percibir 570.000 euros generados como retorno fiscal, en tanto que se destruirán 18 puestos de trabajo, lo que en total podría causar la pérdida de no menos de 115.000 empleos.
Los recortes anunciados por Fomento implican la rescisión de contratos equivalentes al 10% de la cartera total pendiente de ejecutar por el departamento que dirige José Blanco.