DANIEL DOMÍNGUEZ | SANTIAGO
No serán todos. Como el año pasado, el presidente de la Xunta ha ordenado mantener la actividad durante la primera semana de agosto, por lo que el próximo jueves su gabinete celebrará el último Consello antes de relajarse un poco.
Si el año pasado Alberto Núñez Feijóo alegó que acababan de llegar para reducir el periodo vacacional, ahora el argumento es la crisis. Los conselleiros hacen números para aplicar el recorte más grande en la historia de los presupuestos, así que tampoco conviene alejarse mucho de Santiago por si es necesario volver de la playa para tomar alguna decisión.
En ese contexto, el presidente de la Xunta mantendrá su actividad política hasta el día 13, fecha a partir de la cual salpicará sus vacaciones de actos públicos puntuales. Sólo dispondrá de siete días seguidos de vacaciones, aunque es poco probable que su móvil esté desconectado. Quizás tenga problemas de cobertura cuando visite a su familia en Ourense o mientras acuda a alguna playa de las Rías Baixas. Su regreso a la actividad plena se producirá el 28.
La Xunta es como un barco de noche. Durante agosto habrá guardias para mantener el timón del navío, si bien tres nombres aparecen como los alumnos más responsables. No tendrán vacaciones este mes los conselleiros de Medio Rural, Samuel Juárez; Cultura, Roberto Varela, y Mar, Rosa Quintana. Los dos primeros estarán atentos al dispositivo de incendios y a la celebración de varios de los conciertos más importantes del Xacobeo, como A Festa dos Mundos en A Coruña y el concierto de Muse en Compostela.
El resto se turnará. Entre los días 9 y 15 estarán de guardia los titulares de Presidencia, Alfonso Rueda; Economía, Javier Guerra, y Traballo e Benestar, Beatriz Mato. Entre el 16 y el 21, los de Educación, Javier Vázquez, y Sanidade, Pilar Farjas. Estos dos repetirán entre los días 23 y 28, junto con Javier Guerra. Estos tres estarán acompañados de sus compañeros de Facenda y Medio Ambiente, Marta Fernández Currás y Agustín Hernández.
Las Rías Baixas son el destino preferido para los miembros de la Xunta, que matarán el estrés con una receta típica para el periodo vacacional: familia, lecturas, playa y algo de deporte, emulando las tradicionales salidas de Feijóo par practicar footing. Nada de mochileros.
Al sur de Galicia se desplazarán Rueda, Currás, Guerra, Hernández y Jesús Vázquez. Las únicas voces discordantes serán las de Pilar Farjas, que optará por las Rías Altas, y de Beatriz Mato, única que se subirá a un avión para poner tierra de por medio con Galicia. Ella elegirá el sol de las islas Baleares.
El sol del sur de Galicia atraerá a otros políticos. Por allí se dejarán caer la presidenta del Parlamento gallego, Pilar Rojo, y el líder del PSdeG, Manuel Vázquez. La primera quiere mantener el contacto con la Cámara y visitará Santiago con regularidad, pero se dedicará a leer y a su familia entre Pontevedra y la playa, donde quizás pueda aliviar la tensión a la que la han sometido los grupos con sesiones excesivamente tensas.
Vázquez, por su parte, aprovechará para realizar pequeñas escapadas de fin de semana a A Costa da Morte, las Rías Baixas y A Mariña lucense, aunque tiene marcada una cita en rojo en el calendario para el primer fin de semana del mes: la Festa do Pulpo de O Carballiño, localidad en la que reside y de la que fue alcalde.
Su homólogo en el BNG, Guillerme Vázquez, quiere tranquilidad. Para eso va a dedicarse a los amigos, a su familia, a leer y a cuidar los árboles de su jardín en Pontevedra, de los que la actividad política lo han alejado un poco.
Curiosamente, será un nacionalista el único que abandone Galicia durante este mes para visitar a la familia de su esposa en Francia. Mientras tanto, la crisis obligará al delegado del Gobierno, Antón Louro, a seguir en su puesto sin vacaciones. Órdenes de Zapatero. En agosto, no todos disfrutarán de las vacaciones. Ni siquiera los políticos gallegos.