SILVIA CORRAL | A CORUÑA
¿Qué animal representa desde siempre a Galicia? Pues sí, está pensando bien: la vaca. La comunidad gallega no sería la misma sin sus quesos y menos, sin su leche. Por eso, hay que mimarla y cuidarla, y más con los tiempos de crisis que corren. Con este objetivo, buscando proteger algo tan autóctono, la Xunta presentó hace dos semanas la marca de lácteos Galega 100%, que agrupará a ganaderos gallegos y pretende dar un sello de calidad al sector y mejorar su competitividad.
La crisis amenaza con cerrar este año a 650 explotaciones gallegas. Y las que pervivan tendrán que seguir luchando contra el bajo precio que les pagan por cada litro, muy inferior al que se necesitan para cubrir los gastos de producción. Raimundo Quintián, ganadero de Irixoa, alerta que de que el sector está "con el agua al cuello y si la situación no cambia, muchas más explotaciones desaparecerán".
Ya ni hablan de obtener beneficios. Suso Amado, ganadero de Monfero, denuncia que les pagan el litro a un precio que ronda entre 25 y 28 céntimos. "Menos de 38 céntimos no tiene sentido", cuestiona Suso, al tiempo que apunta como solución "fijar un precio mínimo para cada litro, de manera que ayude a cubrir los gastos de producción". María Xosé Golpe, ganadera de Irixoa, se suma a sus quejas y añade una más: la subida del IVA. "La cosa empeorará más, porque aumentará el precio de la leche pero nosotros seguiremos ganando lo mismo", lamenta.
"Papeleo y burocracia"
La opinión de los profesionales del sector sobre la marca Galega 100% es prácticamente unánime. Suso dice que "todo lo que sea para mejorar será bien recibido". Para Raimundo, "la idea es buena, pero debe ir acompañada de un control de la industria desde que la leche sale de la explotación hasta que llega al mercado". Mientras, María Xosé da por hecho que la marca Galega 100% no les repercutirá, al menos no a corto plazo. "Será simplemente más papeleo y burocracia", cuestiona.
Cuando a los ganaderos se les plantea acogerse a la marca, todos hacen la misma valoración. "Por términos de calidad -dice Raimundo- podríamos con creces, pero debemos tener en cuenta el aspecto económico". Suso va más allá. "Cumplimos los requisitos con diferencia. Nuestra leche es de clase Súper A y cuenta con un número muy bajo de células somáticas y de gérmenes. María Xosé asegura que casi todas las explotaciones gallegas se podrían unir a la marca. Como aspecto negativo de la marca, los ganaderos aseguran que serían múltiples trámites burocráticos que habría que pasar, pero saben que si son garantía de mejora, les compensaría.
Los ganaderos tienen claro que el mayor problema al que se tienen que enfrentar es el de la competencia con la leche foránea. "Esa no se considera importación, por tratarse de la UE, viene a bajo coste y pasa lo que pasa". Lo que ocurre, como apunta Suso es que "en Francia, por ejemplo, la situación es muy distinta. Allí los ganaderos reciben subvenciones y cobran el litro a 31 o 32 céntimos. Entonces envían los excedentes a España y muchas veces su leche se vende como si fuese gallega sin serlo". Esto provoca que los profesionales gallegos del sector pierdan competitividad y, lo que es peor, credibilidad porque hay productos que se venden como autóctonos sin serlo y presentando una calidad más baja. De esta manera, aseguran que la implantación de la marca Galega 100% no será suficiente para que la situación de los ganaderos mejore. Esta iniciativa tendrá que acompañarse de un seguimiento: "Y que no sea sólo un sello", concluye María Xosé.