PAULA PÉREZ | SANTIAGO
El mes de agosto ha arrancado con un repunte en el número de incendios. Aunque la Consellería de Medio Rural informa únicamente de los fuegos de más de 20 hectáreas, solo durante la semana pasada ha confirmado un total de nueve focos de importancia que arrasaron más de 345 hectáreas en el territorio gallego, cuatro veces más que las hectáreas quemadas en los últimos quince días de julio.
Al margen quedan los incendios de menor tamaño, de los que solo se informará al finalizar la campaña de verano. Con tiempo seco, viento y unas temperaturas que de media superan los 30 grados, la alerta es máxima y el conselleiro de Medio Rural, Samuel Juárez, reconoce que se atraviesan "momentos de mucha peligrosidad".
"La climatología es fundamental en esta cuestión de los incendios, el año pasado el mes de julio fue húmedo y por lo tanto tuvimos un verano más tranquilo", aseguró en una entrevista a la Cadena Ser. Sin embargo, este año, tal y como vaticinaban los expertos, el monte se ha convertido en un polvorín. En primavera llovió mucho, hizo crecer la maleza y ahora hay mucho material combustible en los bosques. A esto se suman unas temperaturas extremadamente cálidas, que en algunos días de esta semana alcanzaron los 38 grados en zonas como Ourense.
Balance
"Los servicios tienen trabajo, lo vamos llevando pero hay que estar alerta", advirtió el conselleiro, quien apeló a la responsabilidad de los ciudadanos para que no realice quemas en los montes.
En la jornada de ayer la Consellería de Medio Rural informó de dos incendios activos de más de 20 hectáreas: uno en el municipio coruñés de Carnota que consiguió ser controlado por los servicios de extinción después de quemar 21 hectáreas y otro en pleno parque do Xurés, en el concello ourensano de Lobios. Las llamas quemaron una superficie superior a las 25 hectáreas, según las primeras estimaciones de la Consellería de Medio Rural, pero además el humo obligó a desalojar varias viviendas en la aldea de Saa. Aunque las casas no se vieron afectadas, Protección Civil decidió evacuar a los vecinos por precaución.
Uno de los incendios más peligrosos de esta semana fue el registrado en el monte Sobareiro, en el municipio pontevedrés de Marín. Aunque solamente afectó a 18 hectáreas, según cifras provisionales, su peligrosidad radicó en que las llamas cercaron un núcleo de 40 viviendas en A Teoira, parroquia de Ardán, alcanzando el muro de las casas más próximas al monte.
En todo caso, no son ni Pontevedra ni Ourense las provincias más afectadas por los incendios, teniendo en cuenta los datos de Medio Rural respecto a los fuegos de más de 20 hectáreas. A Costa da Morte está siendo esta semana la comarca más azotada por las llamas. Este fin de semana ardieron más de 160 hectáreas en los concellos coruñeses de Zas y Dumbría.
La Consellería de Medio Rural informó ayer de que estos fuegos ya habían sido controlados. También se registraron incendios esta semana en el concello pontevedrés de Dozón (39 hectáreas) y en los municipios lucenses de Quiroga (20 hectáreas) y Bóveda (42,4 hectáreas).
Estos datos contrastan con la última quincena de julio, en la que Medio Rural solo informó de tres fuegos y 76 hectáreas quemadas. Según el conselleiro, tras estos fuegos no existen tramas organizadas sino "acciones aisladas", derivadas a veces de conflictos entre vecinos.