M. VÁZQUEZ / P. PÉREZ | SANTIAGO
Los extranjeros que aspiren a asentarse en Galicia con un trabajo garantizado y todos los papeles en regla lo tienen hoy por hoy prácticamente imposible. Los mecanismos habilitados por el Gobierno para que las empresas pudieran buscar en otros países mano de obra con un perfil concreto están totalmente en declive y su pervivencia es más simbólica que efectiva. El año pasado ninguna empresa gallega solicitó acogerse al contingente de trabajadores extranjeros, una herramienta que se utiliza desde principios de esta década para planificar anualmente las necesidades de mano de obra inmigrante en función de las demandas de cada comunidad. Además, las profesiones incluidas en el catálogo de puestos de difícil cobertura, otro mecanismo que permite al empresario tramitar la autorización de residencia y trabajo para un trabajador extranjero, son cada vez menos y más específicas, lo que dificulta también el poder encontrar a un extranjero con el perfil demandado.
La crisis, el aumento del paro entre los trabajadores nacionales y el temor de algunas empresas a recurrir a un mecanismo de contratación que se planifica un año antes y supervisa el propio Gobierno explican por qué el contingente de extranjeros en Galicia parta el año 2010 ha quedado desierto. Ésta es la primera vez que la comunidad se queda sin cupo aunque ya el año pasado se produjo una caída en picado del recurso a mano de obra extracomunitaria. El contingente de trabajadores extranjeros de 2009 incluía apenas 140 ofertas laborales para Galicia -todas ellas para Lugo- a pesar de que un año antes los empresarios de la comunidad habían reclamado 1.345 extracomunitarios.
Sindicatos y empresarios coinciden en que estos datos son "un claro reflejo de la crisis". Montserrat Pérez Viso, responsable del Centro de Información para Traballadores Estranxeiros (CITE) de CCOO, explica que si ya el sistema ofrecía ciertas "dudas" en tiempo de bonanza económica, ahora, en plena crisis, las empresas que se acogen al contingente "se arriesgan más" porque deben hacer sus solicitudes un año antes y sin saber cuál será su situación financiera en el momento en el que le envíen al trabajador.
El cupo de trabajadores extranjeros tiene carácter anual y se negocia a nivel de comisiones autonómicas entre empresarios y sindicatos. Cada comunidad eleva su solicitud de trabajadores extranjeros al Gobierno, que se encarga de tramitar las peticiones a aquellos países de fuera de la UE con los que tiene convenio. La selección de candidatos corre a cargo de cada consulado, sin que el trabajador pueda elegir ni la empresa ni la comunidad a la que irá a trabajar. Es decir, que no existe ningún vínculo entre empresario y contratado hasta que se presenta en España para ocupar su puesto. "Y con la crisis nadie se arriesga a pedir en 2009 un cupo de siete trabajadores y al año siguiente tener malos resultados y verse obligado a cogerlos igual", explica Pérez Viso.
Al factor miedo hay que añadir el incremento del paro entre los españoles. "El nivel de ocupación no es suficiente para darle trabajo a los desempleados que hay en Galicia. Por eso no tiene sentido ir a buscarlos fuera", resume José Antonio Neira, director de Relacións Laborais de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG).
Es una tendencia común al conjunto de las comunidades, como señalan desde la patronal, que apunta que si en 2009 la crisis ya se hizo notar en el contingente de trabajadores extranjeros, este año "hay un descenso muy acusado en toda España". Asturias, Cantabria, País Vasco e incluso Madrid tampoco presentaron ofertas para realizar contrataciones en el extranjero. De hecho, en el contingente nacional de 2010 tan solo hay 168 ofertas: 136 para el sector servicios, 24 para industrias y 8 para el sector del metal.
En cuanto al catálogo de puestos de difícil cobertura, una herramienta que gestiona y actualiza trimestralmente el Inem con ocupaciones que no puede cubrir con los parados nacionales, ha pasado de ofertar cientos de puestos en sectores muy diversos (naval, deportivo, sanitario, etc.) a quedarse prácticamente a 0. El año pasado, por ejemplo, el catálogo estuvo vacío casi todo el año en A Coruña y aunque en el segundo trimestre de este año se ofertaba un puesto de monitor de aerobic y otro de empleado de servicios funerarios, la única vacante en toda Galicia para el periodo julio- agosto-septiembre es una plaza de educador de menores en Lugo.