X. A. T. | SANTIAGO
La plana mayor del PP se paseó ayer por Santiago. Primero lo hicieron en la catedral, en donde asistieron a la misa del peregrino con Rajoy como oferente, y luego por la Plaza del Obradoiro, donde se dieron un baño masas, aunque algunos más que otros.
Por un lado estaban el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y su número dos, Manuel Cobo, a quien el PP acaba de rehabilitarle su militancia tras diez meses de suspensión por unas declaraciones contra Esperanza Aguirre. Todo eran sonrisas y saludos, aunque a ello contribuyó una abundante presencia de madrileños tanto en el templo como en la plaza.
Y por otro estaba Francisco Camps, el presidente de la Generalitat de Valencia, supuestamente implicado en la trama Gürtel y a quien Rajoy ha ratificado como candidato en las autonómicas del próximo año. Pero su rostro era mucho más serio. Y la actitud del líder nacional del Partido Popular no contribuyó a su relajación, porque su encuentro quedó reducido a un escueto "hola" por parte de Rajoy y a un apretón de manos. Al menos en público no hubo nada más.
Posteriormente toda la cúpula del PP, a excepción de Aguirre que llegó más tarde, acudió a la misa del peregrino, donde Rajoy abogó ante el Apóstol por una "senda de unidad" que haga fuerte a España ante las adversidades y la incertidumbre y ratificó el "compromiso" de su partido con el país, del que dijo que tras un "largo peregrinaje" ha ido incorporando principios, ideas y ambiciones que se resumen en una "fe indeclinable en el porvenir de la nación". Rajoy también invocó al Apóstol Santiago para hacer de la política una "tarea noble al servicio del bien común".
Su discurso no gustó nada a los socialistas gallegos. Su secretario xeral, Manuel Pachi Vázquez, consideró "una falta de respeto" que el presidente del Partido Popular nacional "suba al púlpito" de la catedral de Santiago para "pedir a toda España que siga los pasos del Apóstol". "No sé que significa este acto, lo sabrán la Iglesia y él", censuró. "Manifiesto mi desagrado, como creo que lo hará un grupo muy importante de gente que cree que la Catedral es para oficiar actos litúrgicos y religiosos", reprobó Vázquez, para quien resulta "inexplicable" que la catedral "se convierta en el púlpito de un líder político que no representa nada institucionalmente".