X. A. T. SANTIAGO
-Fue una de las senadoras que intervino en la primera sesión y si bien dijo que amaba el gallego, iba a hablar en castellano.
-Efectivamente, amo a Galicia y me siento muy orgullosa de nuestra lengua, y de hecho fui de las primeras que dio clases de gallego en tiempo de recreo y sin remunerar en el instituto Rosalía de Castro. Pero una cosa es eso y otra que estamos en una institución nacional que representa la soberanía del pueblo donde debatimos asuntos que afectan a todos los españoles y lo lógico es hablar en la lengua que todos los españoles entienden. Además, nos encontramos en una situación de crisis importante y que cada sesión a partir de ahora cueste 12.000 euros más, no creo que sea un ejemplo de austeridad ni de buena economía.
-¿Va a hablar el PP siempre en castellano?
-En el Senado hay la posibilidad de hablar las lenguas propias de cada comunidad en la Comisión de Autonomías, donde se tratan sólo temas autonómicos. Pero una cosa es esto, donde los senadores del PP, igual que los otros, utilizan el gallego, y otra que esa posibilidad se extienda a todo, con un incremento del coste importante.
-La traducción cuesta 12.000 euros, pero no incrementa el presupuesto del Senado.
-Si hay partidas que no eran necesarias, pues reduzcamos el presupuesto. Estamos en un momento donde claramente no hay una demanda social y lo que nos preocupa al PP es el paro, la subida de los precios de los productos básicos, la bajada de las pensiones?
-¿Está de acuerdo con la lectura que se ha hecho de que se da una imagen de ridículo con los senadores de un mismo país usando traducción simultánea?
-Creo que la gente no lo entiende. Es una de esas cosas que no tiene demanda social ni lógica. Pero nosotros estamos pensando en los intereses de todos los ciudadanos, que tiene derecho a saber de qué estamos hablando, porque ellos no van a tener esa traducción simultánea.
-¿Va a usar los auriculares?
-Ayer traté de escuchar al portavoz de Entesa, porque más o menos lo entiendo, pero hay algunas cosas que no, por lo que traté de poner los auriculares, pero se escuchaba muy mal, vamos, un lío, y al final uno se dispersa de la atención que debe prestar a los temas importantes. Estas cuestiones no dan ni señal de identidad ni de amor a Galicia, sino algo circunstancial que no tiene sentido y que parece más destinado a buscar la confrontación.