X. A. TABOADA / M. V. | SANTIAGO
El histórico dirigente nacionalista Xosé Manuel Beiras y con él la corriente Encontro Irmandiño que lidera decidieron ayer en asamblea y por aclamación escindirse del BNG. Se desligan por completo del Bloque ante la "fractura irremediable" y la "inverosímil regeneración" de un partido bajo el dominio de la UPG y se lanzan a constituir un nuevo "frente" nacionalista de izquierdas, con vocación de integrar al resto de colectivos y militantes particulares que en las últimas semanas están causando baja. Esta alianza trataría de juntar así, bajo las mismas siglas, a Máis Galiza y al PNG, corrientes que ya colaboraron en la asamblea nacional del Bloque de hace dos semanas para formar una alternativa conjunta con la que hacer frente a la UPG. Pero aunque las direcciones de Máis Galiza y PNG apuestan por salir también del NG, aún no se han pronunciado sobre ello sus respectivas asambleas.
La escisión de Encontro Irmandiño es la primera que se produce en bloque tras la reciente asamblea nacional que, visto los resultados, solo contribuyó a fracturar aún más el BNG. La UPG, fuerza hegemónica en el frente pero que obtuvo el triunfo por un muy estrecho margen de votos con su plataforma Alternativa pola Unidade, corre el serio riesgo de quedarse en solitario si el 11 de marzo Máis Galicia abandona también las siglas, porque los críticos -junto con Esquerda Nacionalista, PNG y los independientes- suman casi la mitad de toda la militancia nacionalista. Entonces sí sería el desmembramiento de un BNG que llegó con Beiras a su más alta representación parlamentaria.
Martiño Noriega
Con Encontro Irmandiño se marcha Beiras, el líder más emblemático del nacionalismo gallego y cofundador del BNG en 1982. Y con él se va también al alcalde de Teo, Martiño Noriega, una persona a la que amplios sectores sitúan como uno de los referentes para el futuro relevo generacional.
Aunque la decisión de romper con el Bloque se adoptó por aclamación, hubo algunas voces, poco más del 5%, que durante sus intervenciones en una asamblea abierta a la militancia apostaban por buscar el entendimiento. Pero al final, tras la intervención de clausura de Beiras, ninguno de los 200 militantes apoyó la continuidad en el BNG. Hasta el cónclave se acercaron Carlos Aymerich y Teresa Táboas (recibidos con grandes aplausos) que fueron testigos de la ruptura.
Encontro Irmandiño argumenta que en el BNG hay dos modelos organizativos "incompatibles": el de la alternativa con que los críticos concurrieron a la asamblea de enero y el de UPG, a la que acusaron de un férreo control de la formación y de marchar por un camino totalmente al margen del sentir social. También se arguye que la "fractura es irremediable" y que no hay forma de que su proyecto tenga continuidad en el Bloque ante la imposibilidad de acometer su "regeneración". Por ello, decidió abandonarlo y crear un "frente amplio" con vocación de ir hacia una convergencia con las demás corrientes del Bloque que están en vías de escisión.
De ahí que Beiras tuviera palabras de agasajo para Máis Galiza y el PNG, de quienes destacó los acuerdos alcanzados para constituir una alternativa a la UPG en la asamblea de finales de enero.
En ese nuevo frente, Beiras dejó claro que no quiere para él ningún cargo y descartó cualquier vocación de liderazgo. Tan solo brindó su "autoridad moral" para lanzar un nuevo proyecto político nacionalista, de izquierdas, plural, de nuevo diseño y con el propósito de recuperar el espíritu fundacional del BNG, pero actualizado a la nueva realidad y alejado de la "gerontocracia" y el "vivir del pasado", que, a su juicio, representa ahora la UPG.
Beiras insistió en que deberá ser la ciudadanía la que marque las directrices políticas y que ese nuevo proyecto nace sin estar "prendado" del aparato del Estado ni de la política institucional, "que van en dirección inversa al de los movimientos sociales". "¡A trabajar! ¡Salid de la ría e ir a trabajar mar adentro! El BNG que haga lo que le parezca", concluyó Beiras.
Desde la ejecutiva del BNG, en manos de la UPG, se restó importancia a la marcha de los irmandiños, que se suma a las últimas bajas. "Eso pasa en todos los partidos", dijeron fuentes de la dirección, que citaron como ejemplos históricos los abandonos de Carlos Garaikoetxea en el PNV, Pasqual Maragall en el PSC o Carrillo en el PCE.
El otro referente de Encontro Irmandiño, Martiño Noriega, también indicó que el futuro ya no está en el BNG. "Hay que comenzar un nuevo camino fuera del BNG". En una breve intervención el alcalde de Teo aseguró que era "un día en el que duele el corazón", pero también una jornada "para la esperanza".