D. DOMÍNGUEZ | SANTIAGO
El nacionalismo observa con inquietud el debate interno de Máis Galiza. En la corriente liderada por Carlos Aymerich pugnan dos polos sobre su escisión del BNG. En proceso, el coordinador xeral ha puesto sobre la mesa las condiciones a exigir a la UPG, ganadora del pulso de la pasada asamblea, para mantenerse dentro del Bloque: el relevo de Guillerme Vázquez como portavoz nacional, pues entiende que no ha hecho esfuerzos por limar asperezas internas, pactar el programa electoral para las autonómicas, reflejar mayor paridad en las listas y la dirección, y convocar una asamblea extraordinaria. "La propuesta de otra asamblea no tiene visos de cuajar. La U no aceptará y además acabamos de salir de otra", comenta un miembro esta corriente.
Aymerich considera que es un momento propicio para que la UPG conceda más espacio en el interior del Bloque y ese papel choca con Vázquez. Significativo resulta que las conversaciones con ocho alcaldías críticas con el rumbo de la formación para evitar su abandono fuesen llevadas a cabo por Francisco Jorquera, candidato a la Presidencia de la Xunta y miembro de la UPG.
Comarcas
Frente a las propuestas de Aymerich existe la sensación mayoritaria entre las bases y gran parte de la cúpula de querer dejar el BNG. De hecho, en al menos quince de las 29 comarcas Máis Galiza renunció a presentar candidato para integrar el Consello Nacional del Bloque que se constituirá el día 25. "Es definitorio", comenta un dirigente nacionalista.
Desde el inicio de este debate Aymerich ha ido perdiendo apoyos en su deseo de no dejar el Bloque. De hecho, su propuesta de proponer una coalición electoral de Máis Galiza, constituida en partido, y el BNG generó polémica de puertas para dentro. El debate se ha cerrado tras la negativa de la cúpula de la organización frentista a adoptar ese modelo. Junto al líder, quedan la diputada Ana Luisa Bouza y el histórico Xesús Veiga como pocos de la dirección de la corriente que apuesten por no iniciar una aventura fuera del Bloque.
El jueves se reúne el Consello Nacional de la corriente, tras la permanente de ayer, para enviar a las comarcas dos propuestas: la de Aymerich y la favorable a dejar la formación, a la que es más favorable el resto de la cúpula directiva. Sobre la mesa, sin embargo, también se pondrá la situación de los alcaldes. "Una fórmula podría seguir que ellos se mantuviesen un tiempo en el Bloque para evitar problemas", especulan voces de +G.
Ya son cuatro los regidores que han abandonado el Bloque: Teo, Manzaneda, Maceda y Arbo. Este último anunció ayer que se mantendrá como independiente en el grupo del BNG.
El portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, planteó ayer que hay que "creer en el autogobierno y en las potencialidades de Galicia" para poder salir de la crisis, y defendió la "alternativa" nacionalista a la Xunta del PP por ser el "peor gobierno" de la historia de la comunidad.
Vázquez, acompañado por la portavoz parlamentaria del Bloque, Ana Pontón, insistió en que los nacionalistas gallegos dedicarán el actual periodo de sesiones a representar la "alternativa" al Ejecutivo de Feijóo, que es, advirtió, un "maestro echando balones fuera" que se "pone de perfil" frente a los problemas de Galicia. "¿Para qué está gobernando?", se ha preguntado el líder del BNG, si está "tirando la toalla", "culpando a los demás de los problemas" de la comunidad, "haciendo de comentarista" y "no poniendo encima de la mesa ninguna solución". A su juicio, Feijóo "no mueve ni un dedo, ni siquiera para la galería", ni en la comunidad gallega, ni en Bruselas, ni en Madrid, por lo que ha subrayado que "en Galicia no hay gobierno" sino "una gestoría, una delegación del Gobierno central".
Tras reiterar la necesidad de un "cambio radical" aunque "sea para experimentar" una vía distinta, Vázquez ha abogado por más democracia y por poner los gobiernos "al servicio de las personas y no de la gran banca y de los intereses de los poderosos".