La Xunta se propone exigir un mínimo de 50 metros de las casas a los depósitos de purines

El decreto que ultima Medio Rural impone la ampliación de las fosas actuales - El sector ve "inviable" estas reformas por las características de las explotaciones

02.08.2015 | 02:48
Explotación ganadera de vacas.

El borrador del decreto de deyecciones ganaderas que acaba de presentar la Consellería de Medio Rural se ha encontrado con el rechazo de plano de los ganaderos. Esta norma, según el Ejecutivo gallego, busca optimizar el empleo de fertilizantes de origen orgánico en el campo. El objetivo: regular la aplicación, almacenaje y transporte de los purines para reducir los riesgos de contaminación de las aguas y minimizar las molestias que ocasiona el uso indiscriminado de las deyecciones ganaderas. En el borrador del decreto, la Xunta fija un mínimo de 50 metros de las viviendas para el almacenaje de purines -una limitación que hasta ahora no existía- y exige aumentar la capacidad de las fosas actuales. Aquellos ganaderos que no cumplan con los nuevos requisitos se enfrentarán a sanciones, una cuantía que el texto no desarrolla.

"Es un borrador muy poco trabajado, que nos lleva a la ruina", se lamenta Óscar Pose, responsable de Servizos de Unións Agrarias (UUAA), que advierte de la "imposibilidad" de acometer los cambios que recoge el documento debido a las características de las explotaciones en la comunidad. "Es inviable", sentencia. Ya no solo por los costes, sino, fundamentalmente, por la falta de espacio en las granjas para llevar a cabo las ampliaciones de las fosas así como para cumplir las limitaciones para el almacenaje de purines.

La conselleira de Medio Rural, Rosa Quintana, presentó el borrador en el Consello Agrario Galego, el órgano consultivo del sector, donde fue rechazado por los sindicatos agrarios. "Económicamente es muy gravoso para los ganaderos y el beneficio ambiental es muy pequeño", resume Jorge Vázquez, técnico de Asaja-Galicia.

Regulación

El sector valora que la Xunta se haya propuesto regular "de una vez" los usos del purín, pero critican la urgencia con la que ha sido elaborado. "Es una buena medida; hacía falta porque hay cosas que corregir", comparte Óscar Pose. Sin embargo, critica que se consideren los purines como un problema. "Se están equivocando si piensan eso", apunta Pose, quien recalca que no existe una urgencia en legislar sobre este asunto. "No tenemos un nivel de contaminación tan importante. No hay que hacerlo tan urgente porque no hay problema", coincide Jorge Vázquez.

Varias son las medidas que impone el decreto que no han gustado a los ganaderos: la ampliación de las fosas, la distancia que tiene que haber hasta las viviendas o el plazo de tres años para realizar todos los cambios. El borrador estipula que las fosas de purín para vacuno de leche deben aumentar de los 18 a los 23,4 metros cúbicos por unidad de ganado mayor y para las de vacuno de carne, de 12 a 20,8. El objetivo que busca la consellería con esta ampliación es que se pueda almacenar el purín de los últimos seis meses.

"Es exagerado el volumen que piden", protesta Jorge Vázquez, quien explica que la inversión necesaria para realizar la adaptación es muy superior "a lo que saca un ganadero en un año por una vaca".

El técnico de Asaja-Galicia calcula que el coste para ampliar las fosas sería de 592 euros por unidad de ganado mayor para las ganaderías de leche y de 948 para las de carne. Por eso es partidario de que la capacidad se mantenga en los 18 metros cúbicos para el primero y en los 12-14 para el segundo.

Óscar Pose considera que la medida puede ser efectiva en grandes explotaciones, pero no en las pequeñas. "No tiene sentido realizar una obra de estas dimensiones, si no se va a utilizar", asegura. Además, avisa de que esta ampliación "es inviable" en pequeños terrenos porque no hay sitio para construir una fosa más grande. "Para las nuevas que se hagan está bien, pero no para las que ya existen", alerta Óscar Pose. La nueva normativa también prevé que los purines sin enterramientos deben estar a 50 metros de las viviendas y los que se acumulen en las fincas agrícolas, a 100. "Incluir esta medida es desconocer la realidad del sector. Hay muchas casas que están en medio de la finca y si hay que poner las fosas a 100 metros de la vivienda es imposible porque no hay sitio físico", se queja el responsable de Servizos de Unións Agrarias.

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